Hoy ha comenzado a destruirse el arsenal de bombas de racimo que el ejercito español albergaba en sus almacenes. Sin embargo, existen todavía empresas españolas que las fabrican y exportan a países en guerra, en donde causan miles de muertos todos los años, especialmente niños, que confunden la munición que alberga este tipo de bombas con juguetes esparcidos por el suelo.

Ya va siendo hora de que se prohiba la fabricación de estos engendros.


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