La verdad es que tengo una memoria pésima. Soy incapaz de recordar lugares en los que estado, libros que he leído o películas que he visto. Incluso cuando sé que me proporcionaron un gran disfrute, a lo máximo que llego es a vislumbrar pequeños detalles, retazos de escenas, flashes momentáneos que me permiten saber que estuve en aquel lugar, que leí tal novela o que sí que fui al cine a ver aquella peli de los 7 Óscar…
Desgraciadamente me pasa igual con las personas; y ahora, cuando intento recordar toda una vida con ella solo soy capaz de rescatar esas pequeñas vivencias, escenas desleídas en la memoria, casi en blanco y negro algunas de ellas.
Recuerdo la primera, con cuatro o cinco años, en la que me llevaba al médico y me daba jarabe para el asma. Varias otras de cuando iba al colegio y ella me preparaba la merienda al llegar a casa. El colacao de las mañanas, siempre a punto fuera cual fuera la hora a la que me levantase. Lavando los platos después de dar de comer a toda la tropa. Cuando se sentaba en el sofá del cuarto de estar a ver la novela (cualquiera que pusieran, porque todas las devoraba, aunque después del primer episodio siempre dijera que esta no me va a gustar). Las quejas cuando él tardaba demasiado en subir de echar la partida o cuando se acostaba demasiado pronto por la noche. Su peculiar forma de tomarse el café, con el vaso sobre la palma de la mano y dando sonoros sorbos. Su cuerpo frágil después de tantos hijos, pero asombrosamente resistente hasta hace bien poco….
Mi último recuerdo, el que quiero tener cuando piense en ella, es de este verano, cuando la tuve que engañar para subirse al teleférico. Cómo rezaba mientras cruzábamos el río, al mismo tiempo que me decía que se alegraba de que la hubiera montado para que pudiera disfrutar de aquella vista. Recordaré la alegría que le daba encontrarse entre tanta gente, en medio de toda aquella fiesta, visitando los edificios, viendo los espectáculos, los trajes típicos y la gente de mil colores….
Porque a ella lo que le gustaba de verdad era vivir. Por eso resulta tan triste pensar que se ha ido, que ya nunca más disfrutará de todas las cosas que, pese a todos los años, todavía le permitían seguir bebiéndose la vida segundo a segundo…..
Enero 19, 2009 at 5:24
Lo siento muchísimo,
un abrazo
isabel
Enero 19, 2009 at 7:24
Gracias por tus condolencias Isabel… Abrazos
Enero 21, 2009 at 7:53
seguro que es mucho más duro de lo que se te ve…. pero mucho ánimo. Y veo que el blog es un buen sitio para pensar en voz alta.
Enero 27, 2009 at 2:42
Lo siento mucho, David.
un abrazo muy fuerte
F.
Enero 27, 2009 at 2:45
Gracias Fernando. Abrazos.