De vuelta de las vacaciones (es curioso lo poco que se aprovecha el tiempo cuando no se está trabajando) comienza un nuevo año lleno de ilusiones y nuevos retos. Para todos los que me habéis acompañado en estos primeros meses del blog, ¡feliz año nuevo!
Un año absolutamente plagado de acontecimientos importantes: las elecciones generales de marzo (sin duda unas de las más disputadas de este último periodo democrático), la celebración en Zaragoza de la Expo, las presidenciales norteamericanas……; en fin, toda una gozada para aquellos a los que nos encanta seguir la actualidad de forma apasionada.
Casi nadie, o al menos nadie que yo conozca, reconoce que le gusta la época de Navidad. Todos hablan de lo triste que les pone, de que son unas fechas en las que sólo se consume, etc, etc. Sin embargo, he de reconocerlo, a mi me encanta. Aunque sea un poco cursi decirlo, estos días me hacen sentir más o menos feliz, y casi logro olvidarme de cualquier nubarrón que este circundándome. Veo todos los años “Qué bello es vivir” (y me sigue gustando como el primer día), y sigo pensando que nadie como Bing Crosby para cantar “White Christmas“….
Durante estos días, la actualidad de nuestra comunidad está casi monopolizada por el asunto de Gran Scala, hasta el punto de que como muy acertadamente comentaba Mariano Gistáin en uno de sus últimos artículos en El Periódico de Aragón, parece que incluso a la Expo la hubiéramos prejubilado.Todos los medios de comunicación han hablado de forma extensa acerca del proyecto, e igualmente ha habido una repercusión notable dentro de la comunidad de bitácoras que pueblan Aragón. En este último caso la opinión generalizada no puede ser más negativa, y es casi imposible encontrar a algún opinador que se atreva a decir algo positivo del nuevo Las Vegas.
En un vistazo apresurado, vía Technorati, me encuentro con diferentes visiones para ese rechazo: el blog de ANSAR (Asociación Naturalista de Aragón) recoge el comunicado de varias asociaciones ecologistas en las que se recoge su preocupación por el posible impacto del proyecto en el medio natural de Monegros, además de cuestionar el trasfondo inmobiliario que pudiera existir en todo esto. En El Ecolo se compara Gran Scala con otros macroproyectos, como el complejo a punto de ser inaugurado en Castilla la Mancha o las urbanizaciones de la costa levantina. Chesús Yuste, convertido en este tema en la voz de CHA, mantiene una postura a mi juicio muy inteligente al no oponerse, de principio, a un proyecto que “está en fase inicial todavía y [del que] deben despejarse aún muchas incógnitas“. Para Chunta existen una serie de elementos que han de ser tomados muy en cuenta a la hora de materializar el proyecto: que no exista una contribución económica del Gobierno de Aragón, que no se recorten las zonas de espacio protegido dentro de la comarca, y que la gestión del agua necesaria esté basada en la sostenibilidad. Por lo demás, y pese a que este no es el modelo ideal de crecimiento económico que defiende CHA (al igual que tampoco es el del Gobierno PSOE-PAR), este diputado bloguero no permanece ajeno a la importancia que el sector terciario en general tiene para el desarrollo de determinadas zonas, especialmente rurales, que no tienen otras alternativas a la hora de encontrar formas de detener la sangría de población que han experimentado durante el último siglo. Diego de Rivas ha elaborado en su “Zaragoza única” un auténtico dossier en el que se recogen sus impresiones acerca de Gran Scala, comparándola sobre todo con Las Vegas. Así, habla de la presencia de mafias y crimen organizado, el fomento de la ludopatía, la escasez de empleos cualificados, la nula repercusión en la economía aragonesa, y en general de la negativa influencia de este tipo de centros de ocio en aquellos sitios en los que se instala, respaldándolo todo con diversos informes de algunas universidades norteamericanas. Y por último, en Baldexalón recogen otras formas de ver el tema: un vídeo con los primeros planes para asaltar el casino monegril….. Menos mal que todavía hay gente que se toma las cosas con humor.
Como decía más arriba, la blogosfera aragonesa se ha posicionado, en general, en contra de la instalación de Gran Scala, aunque la verdad, no he encontrado todavía motivos de peso para mantener esta postura. Respecto al impacto ecológico, que parece ser el argumento principal, es difícil pronunciarse ya que todavía no existe una ubicación exacta para la construcción, y por lo tanto no podemos saber si va hacerse o no en un espacio protegido (aunque realmente me cuesta mucho pensar que alguien vaya a permitirlo).
Por lo que se refiere a las mafias, se piensa mucho en películas magníficas como Casino, en las que se muestra una imagen real, pero afortunadamente ya superada de Las Vegas, ciudad antaño al servicio de los turbios negocios de las mafias, pero que en la actualidad se han convertido más, como dice el propio Martin Scorsese, en una especie de Disneylandia del juego.
Por lo que se refiere al tipo de empleo que se va a ofertar creo que habría que preguntar antes a los habitantes de los pueblos de Monegros que tienen que emigrar desde hace años a Zaragoza o a otras ciudades; y lo del fomento de la ludopatía en Aragón, pues la verdad, no me parece un argumento de peso: ya sé que esta enfermedad es algo serio y que no debe ser tomada a broma, pero afirmar que porque nos pongan unos cuantos casino de repente todos vamos a convertirnos en unos jugadores compulsivos me parece como poco arriesgado.
Como bien explica Chesús Yuste, Gran Scala es un centro pensado para satisfacer a turistas de todo el mundo, especialmente europeos; que puede convertirse en un punto de referencia importantísimo (aunque esa cifra de 25 millones de visitantes me parece exagerada); y que al final lo que nos quedará es una fuente de ingresos permanente (vía impuestos, pernoctaciones, etc…) que redundarán en el crecimiento de nuestra comunidad. Todo lo demás, de momento, me parece demagogia.
Francis Cabrel publicó “Un samedi soir sur le terre” en 1994. Por aquel entonces ni siquiera había oído hablar de él, pero tan apenas unos meses después, cuando las efervescencias del Programa Erasmus habían sacado a la luz mi ya manifiesta y acusada francofilia, “Octobre”, la pista ocho de aquel disco, se convirtió en una de mis canciones favoritas…., y todavía lo sigue siendo.

Mi amiga Elena me manda esta fotografía, que según parece está tomada en un restaurante andaluz, y después de examinarla unos segundos (y sonreír, lo reconozco) me ha resultado curioso que todas las cosas que resalta el cartelito de marras hagan referencia a medidas que en un principio no deberían provocar el rechazo de nadie: la legalización de los matrimonios entre homosexuales, la prohibición de fumar en espacios públicos o las diferentes campañas de seguridad vial (incluido algo tan lógico como las consecuencias penales para las infracciones graves). Es decir, todas ellas son decisiones que no buscan otra cosa que no sea mejorar nuestra calidad de vida, y que sin embargo parecen despertar el resquemor del españolito medio, como el propietario de este restaurante, que siente que le están recortando algunas de sus habituales costumbres, como circular a 180 con su flamante BMW, intoxicar con el humo de su cigarro a los que suben con él en el ascensor, o coger el coche después de haberse metido entre pecho y espalda una botella de Soberano…. Por no hablar de las referencias a los belenes navideños, las recomendaciones dietéticas o las afinidades balompédicas de Zapatero….
A la vista de esto, que seguro que responde además al pensamiento de mucha gente, no me resulta difícil imaginar lo duro que debe resultar sentarse todas las mañanas a gobernar un país como el nuestro.
Esta mañana un grupo de exaltados ha boicoteado el acto de repulsa por el atentado del fin de semana en Francia en el que murió un joven guardia civil. Durante los minutos de silencio que habían sido convocados, estas personas se han dedicado a insultar al Presidente del Gobierno y a los miembros del Partido Socialista que estaban presentes, especialmente a Pedro Zerolo, a quien se referían a modo de insulto como “maricón”.
Al mediodía, Ángel Acebes, secretario general de PP, se refería a los incidentes sin ni siquiera mencionarlos, negándose a condenarlos expresamente, y simplemente diciendo que “el Partido Popular no está a favor de ningún insulto“. Esa tibieza en las declaraciones me ha recordado la misma que emplean los representantes de Batasuna, ANV o como quiera que se llamen en cada momento los voceros de ETA, cuando tras un atentado se niegan a condenarlo y simplemente afirman que no son partidarios de la violencia.
Por cierto, otro ejemplo de lo mismo: el alcalde (popular) de Infanzón, localidad natal del guardia civil asesinado, se atrevía a decir que “el gobierno es más culpable que los mismos terroristas“
Al final va ser verdad eso de que los extremos terminan por tocarse…….
Ya quedan menos de seis meses para las elecciones generales de 2008. Van a ser, con toda seguridad, unas de las más apasionantes de la reciente democracia y es posible que también sean las más despiadadas en cuanto a los mensajes y propuestas que los diferentes partidos van a esforzarse por defender de aquí a marzo.
Está visto que uno de los temas estrella va a ser la política de impuestos, y los dos principales partidos ya han lanzado sus primeras ideas. En el caso del Partido Popular es una promesa en toda regla, y consiste en llevar a cabo una reforma fiscal que evitaría el pago del impuesto sobre la renta a aquellas personas cuyos ingresos sean inferiores a 16.000 euros (ahora el límite inferior está en 9.000 euros). Mientras que en el PSOE no hay propuestas oficiales, aunque algo se debe estar cociendo si tenemos en cuenta la opinión de hace unos días de Miguel Sebastián, antiguo asesor económico del Presidente, que ha redactado un artículo en el que habla de la posible supresión del la progresividad impositiva, y que imagino habrá consensuado con el gabinete de Zapatero con la finalidad de pulsar la opinión pública al respecto.
La propuesta del PP no parece muy realista a no ser que entre los objetivos de Mariano Rajoy se encuentre disminuir la fortaleza del Estado en un momento (a partir de 2009) en el que se barrunta una coyuntura económica no tan boyante como la de los últimos años, en los que España ha mantenido un nivel de crecimiento sostenido por encima de la media de la Unión Europea y con unas tasas de afiliación a la Seguridad Social y desempleo mejores que nunca. La demagogia acerca de la reducción de impuestos suele ser muy ventajosa en las elecciones, es verdad, pero como muy bien nos recuerda Jordi Sevilla, el pago de impuestos está en la base de “una buena pedagogía democrática en la que los derechos deben guardar relación con las obligaciones“. Por no hablar de que la propuesta en si dilapidaría en pocos años el superávit presupuestario alcanzado durante esta legislatura.
Respecto a la propuesta de Sebastián, personalmente soy incapaz de tener una opinión cerrada. Es evidente que los impuestos progresivos, al menos conceptualmente, son más justos: paga más quien gana más. Pero no lo es menos que en realidad, aquellos que generan más ingresos son precisamente los que tienen más instrumentos a su disposición para eludir el pago mediante todo tipo de artimañas contables (perfectamente legales, por supuesto), por lo que la realidad indica que quienes soportan el sistema fiscal de un país como el nuestro son los sufridos integrantes de las clases medias. Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo hacía una reflexión en este mismo sentido, y no sin cierta ironía apostaba un millón de dólares a cualquier integrante de la lista Forbes (que recoge a las 400 mayores fortunas) que pudiera demostrar que paga un porcentaje de impuestos mayor que el de su conserje.
Con esto se desmonta la demagogia conservadora respecto a las cargas impositivas y la necesidad de reducir impuestos, y abre por contra un debate en el que coinciden los economistas como Sebastián y los ricachones concienciados como Buffet, y es que hay que pensar en un tipo impositivo que termine con esa carga sobre las clases medias y ajuste de forma mucho más equitativa la participación de los que más tienen en el beneficio de todos.
No seré yo quien defienda a Hugo Chávez. Ya hace algún tiempo que por aquí mismo hacía referencia al temor que me inspiran los dictadorzuelos demagogos y populistas, por mucho que vayan de gobernantes legítimos y democráticos.
De hecho, lo del otro día en la Cumbre Iberoamericana no fue sino una muestra más de su carácter prepotente, que le hizo comportarse con la misma falta de compostura de la que hace gala en su inefable “Aló, Presidente” interrumpiendo la intervención del jefe de gobierno de un país amigo y ganándose las increpaciones del Rey Juan Carlos que, dicho sea de paso, tampoco fue de lo mejor que se puede ver hoy en día en lo que a diplomacia se refiere.
De cualquier forma, a mi no deja de parecerme un incidente sin demasiada importancia, y estoy seguro de que en apenas unos meses lo recordaremos con una simple sonrisa.
Sin embargo, más preocupación me produce la interpretación de la anécdota que, inmediatamente después, ha comenzado a resucitar las trompetas patrioteras de la derecha española. A la consabida aparición de Mariano Rajoy exaltando la vena inflamada y el “por qué no te callas” del Rey, y criticando (cómo no) la actuación de Zapatero, han seguido una miriada de artículos de entre los cuales me quedo con el de Mario Vargas Llosa de este domingo, quien escribía con su pluma de Nobel que “la enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las Cumbres Iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes”. Afirmaciones que a mi me recuerdan las de algunos líderes del PP de no hace mucho tiempo, que decían que en Extremadura o Andalucía se votaba al PSOE por ser comunidades incultas, y que en todo caso no demuestran sino un profundo desprecio por la democracia.
Es posible que no nos gusten algunos de esos líderes, y es cierto que Castro no es sino un dictador, pero no es menos cierto que tanto Daniel Ortega como Evo Morales están donde están porque se lo han ganado en las urnas; que están poniendo en marcha propuestas que buscan terminar con la terrible situación económica y social de sus países, que entre otras cosas, se ha alcanzado por la corrupción y el abandono de sus anteriores gobernantes; y que están legitimados para al menos intentarlo sin que sean torpedeados a las primeras de cambio por el primer “chicago boy” que pasa por las columnas de El País.
Pues eso, un poco más de nostalgia noventera. Los Dinosaur Jr. son una de esas magníficas bandas que hicieron de los 90 una época dorada para escuchar buena música. Feel the Pain es probablemente su canción más conocida, y escucharla hoy, tantos años después, sigue siendo un pequeño deleite.
Eric Hobsbawm es uno de los grandes estudiosos de la historia contemporánea del que todavía podemos disfrutar pese a su edad nonagenaria. Pertenece a toda una nómina de historiadores, los marxistas británicos, que revolucionaron la historiografía contemporánea a mitad del siglo XX, y que son referencia obligada para todo estudioso de nuestra época. De entre todos ellos, E. P. Thompson y el propio Hobsbawm han destacado especialmente por la profundidad de sus análisis y su influencia entre los historiadores posteriores, y este último ha permanecido como un fiel testigo de su propia generación hasta hoy mismo.
Hace un par de días apareció de nuevo por España para dar una conferencia y una vez más dio muestras de su inagotable sabiduría haciendo un repaso a algunos de los acontecimientos mundiales de los últimos años. Pero si algo me llama la atención de su discurso es su reivindicación del marxismo como instrumento científico de conocimiento y de análisis de la historia. Hobsbawm estima que el marxismo erró en uno de sus planteamientos fundamentales al prever el mantenimiento de la lucha de clases merced al progresivo aumento de la clase obrera. Lo cierto es que esa realidad del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX se vino abajo a partir de la nueva era postindustrial, en la que las clases medias se han hecho hegemónicas en las sociedades occidentales y la razón de ser de la tradicional conflictividad social ya no tiene cabida.
Sin embargo, Hobsbawm todavía cree que se puede pensar en el marxismo como un instrumento de conocimiento de nuestro mundo, y que todavía se puede hacer una análisis de la sociedad basado en el materialismo histórico: “las crisis económicas económicas del sureste asiático y de Rusia en 1997 y 1998 lo confirman“, y estoy seguro de que en estos momentos Hobsbawm piensa que India y sobre todo China, admiten una lectura marxiana de su presente y futuro inmediatos.
Para aquellos que no lo hayan disfrutado todavía, resultan imprescindibles (y apasionantes, ya que Hobsbawm combina la erudición con un increíble estilo narrativo) su trilogía: La era del Imperio, La Era del Capital y La Era de la Revolución, y su publicación más reciente: Años interesantes: una vida en el siglo XX.
Este va a ser un fin de semana muy activo, con un montón de cosas que hacer. Sin embargo, encontraremos tiempo, eso seguro, para darnos el inmenso gustazo de escuchar a Wilco en la Oasis…….
Alfonso Guerra pasará a la historia seguramente por su faceta más chabacana como político. Por sus despiadadas arremetidas contra la derecha, por sus frases más memorables, como aquella de “el día en que nos vayamos, a España no la va a conocer ni la madre que la parió“, y en general, por su carácter irónico y descarnado. Sin embargo, Alfonso Guerra es uno de esos ejemplos de persona ocultada por el personaje.
Ayer se celebraba el homenaje a Carlos Piquer, senador socialista fallecido hace ahora justamente diez años, y hombre igualmente polémico y atormentado como el propio Guerra. El que fuera vicepresidente del gobierno con Felipe González pronunció un discurso como yo jamás había escuchado antes. Durante unos minutos glosó las virtudes de su amigo desaparecido hace ya una década, pero con una belleza que conmovió a todos los asistentes que rebosábamos el aforo de la sala. En apenas un cuarto de hora tuvo ocasión de entrelazar media docena de citas de escritores, políticos y filósofos (Ovidio, Machado, Camus o Huxley) para componer una necrológica llena de sentimiento, emoción y afecto.
Algunas veces he hecho el ejercicio de leer viejos discursos políticos; aquellos que se pronunciaban en las Cortes de la II República, o los conocidísimos de Winston Churchill durante la II Guerra Mundial. Eran textos riquísimos, con un exquisito manejo del lenguaje; improvisados en muchas ocasiones, pero siempre de una altura intelectual notable. Lo de ayer, aunque fuera sólo para hablar de un compañero desaparecido, aunque no hubiera acometidas al PP, aunque no esbozáramos ni una sola sonrisa, aunque no provocara ni una carcajada, fue uno de esos discursos de antes, e hizo que me fuera muy satisfecho a casa.
Todavía estoy sobrecogido por la forma en que mi contador de visitas ha estado echando humo durante estos dos últimos días, después de que se me ocurriera colgar en el blog una tontería que había encontrado trasteando en Facebook. El caso es que tras aparecer en Menéame, la web de promoción de noticias más importante del mundo hispanohablante, y alcanzar la portada en apenas tres horas, el número de visitas al blog se multiplicó de una forma increíble, doblando en un día el número total de visitas que había tenido desde que lo abrí apenas seis meses atrás…. El “efecto menéame”, aunque atenuado, se está manteniendo todavía, después que apareciera también en la portada de la edición digital de 20 minutos, lo que se está manifestando en un aluvión de comentarios insospechado para mi.
Uno se plantea las cosas después de una cosa así: meses escribiendo cosas más o menos serias para una pequeña audiencia de unos pocas decenas, y de repente, la primera tontería que se me ocurre colgar en estos lares se hace famosa…. Bien mirado, es para cerrar y dedicarse a otra cosa, peo bueno, dejaré que las cosas vuelvan a su cauce y a encontrarme con las mismas caras de todos los días…… o al menos eso espero……
Una chorradita hasta que empiecen a aparecer los primeros comentarios sobre la sentencia del 11-M.….
Enredando anoche en Facebook, ahora que se esta convirtiendo en el nuevo fenómeno de moda, me encontré con uno de sus “networks” llamado “Sabes que has vivido en España si…“, en el que describían un montón de cosas que para nosotros forman parte de la rutina diaria, pero que para los guiris sigue siendo cosa de otro mundo.
Así pues, sabes que has vivido en España si:
-piensas que añadir limonada o coca cola al vino es perfectamente aceptable.
-no te sorprendes de que un fontanero/electricista haya terminado a tiempo, sino de que haya terminado su trabajo.
-has estado en un botellón
-piensas que no darle dos besos alguien que acabas de conocer es de mala educación
-te sorprendes de que alguien se descubra con los primeros rayos del sol en lugar de esperar hasta el final de junio
-piensas que hay que ponerle aceite de oliva a cualquier comida.
-te asombras cuando los anuncios de televisión duran menos de media hora.
-sabes los que es una resaca y al menos sufres una cada fin de semana
-sabes comer boquerones
-cuando ves una cabeza de toro colgada en un bar no te sorprendes y asumes que es parte de la decoración
-comes después de las 2 de la tarde, y cenas nunca antes de las 9.
-no te sorprende que todos los miembros (masculinos o femeninos) de una familia se llamen igual
-los domingos por la mañana desayunas antes de acostarte, y no cuando te levantas
-piensas que no haya nada malo en tomarse un par cervezas por la mañana.
-crees que el suelo de los bares es una gran papelera en la que puedes arrojar colillas, servilletas y los restos de gamba del vermouth
-entiendes que aplaudir es un arte y no una forma de expresar tu aprobación.
-sabes que la ensaladilla rusa no tiene nada que ver con Rusia
-te partes de risa al ver un Mitsubishi Pajero
-sabes que la palabra “ahora” y sus derivados, “hasta ahora” o “ahora vuelvo”, no siempre significan inmediatez.
-asumes que si quedas con alguien a las 3 y llega a las 3 y cuarto, eres una persona afortunada
-sabes que la mayoria de las mujeres españolas tiene en su armario uno de esos pantalones estilo “Aladín”, que llegan solo hasta las rodillas.
-cuando al pagar algo que cuesta 8′50 le dices al dependientes “¿quieres los 0′50?
Hay veces en que no entiendo nada, la verdad…….
El Gobierno intenta aprobar la controvertida Ley de la Memoria Histórica. El PP la torpedea, como es normal, y la Conferencia Episcopal, recuperando su vieja tradición de la gloriosa “Cruzada Nacional”, habla de lo innecesaria que es, de que va a remover viejas heridas, de que se opondrá a retirar los símbolos que todavía ornamentan sus iglesias, etc…..
Curiosamente este fin de semana en el Vaticano van a beatificar a 498 religiosos que murieron durante la guerra. Esto es algo que personalmente me da igual, pero no entiendo qué demonios pintan en esa ceremonia el Ministro de Exteriores, el Presidente de la Generalitat de Catalunya y los consejeros de justicia de Andalucía y Castilla-La Mancha, que asisten todos ellos no como individuos, sino como representantes de unas instituciones que deberían permanecer ajenas a cuanta ceremonia religiosa se celebre, y mucho más esta.





