Meter la pata (I): Félix de Azúa

Yo no sé cuánto trabaja al día José Luis Rodríguez Zapatero. No conozco tampoco su coeficiente intelectual, ni sé si le cuesta o no levantarse por las mañanas para “ir a trabajar”. Las referencias que tengo de la gente que sí que lo sabe me hacen pensar justamente lo contrario, pero bueno, eso es, como todo, muy opinable.

Sin embargo, con esta excusa se ha instalado una nueva forma de hacer oposición al gobierno. Ya no basta con las diatribas de Rajoy en las preguntas de control al Ejecutivo, ni con ese peculiar sentido de ejercicio de “leal oposición” que practican algunos diputados del PP. Ni con decir que la unidad de España está en entredicho, ni que hemos cedido al chantaje del terrorismo, ni que estamos en manos de una pandilla de rojos y homosexuales (hay que ver a lo que se dedican algunos en sus ratos libres)…… Nada de eso es suficiente.

Desde hace algún tiempo la táctica es cuestionar la capacidad intelectual de ZP, acusarle además de pereza, de vagancia, de minimizar los problemas o de plantear soluciones infantiles a problemas irresolubles.

Estos argumentos son lanzados desde hace tiempo por las baterias mediáticas de la derecha patria y algunos dirigentes del PP, que no logran tocar la tecla adecuada para desalojar de la Moncloa al Presidente.

En esas estamos cuando me encuentro esta mañana con un artículo de Félix de Azúa en el que insiste en todos estos planteamientos que vociferan, ora sí, ora también, los periódicos y radios más rancios del país, y arremete hablando de la “ingenuidad de Zapatero“, de “frivolidad“, de una “escasa preparación para el sacrificio, unida a la pereza intelectual que le impide analizar asuntos que exigen esfuerzo, trabajo, tesón, unidad y sacrificio“. Y lo ilustra refiriéndose a la Alianza de Civilizaciones o la ley de memoria histórica, además de, por supuesto, el Estatuto Catalán, y cómo no, el fallido proceso de negociación con ETA.

Para los que no le conozcan, Félix de Azúa es escritor, y habitual colaborador de El País, además de catedrático de estética en la Universidad Politécnica de Catalunya. Personalmente creo que es un intelectual de primer orden, y que ha tenido una postura bastante valiente al denunciar los desmanes del nacionalismo en Cataluña. Sin embargo, como le ocurre a tantos otros, está empezando a desbarrar y a apuntar hacia donde no debe. Que un tipo comprometido como él ataque la legislación sobre la memoria histórica, o la alianza de civilizaciones (que en estos momentos cuenta en la ONU con un grupo de trabajo exclusivo), o el diálogo con ETA, diciendo de todo ello que es propio de una mente perezosa, parece, cuando menos, inapropiado. Y mucho más cuando quien lo afirma es uno de los responsables de la creación de ese engendro llamado Ciutadans, que a las primeras de cambio ya está reproduciendo los peores males de cualquier otro partido tradicional, y colocando al frente a personas que no resultan ser tan puras como afirman…..

Y es que Félix de Azúa ha metido la pata hasta el fondo. No hay más que leer el artículo en cuestión (vamos a pensar que solamente ha sido obra de un mal momento) para comprobarlo, y hasta para echarse las manos a la cabeza cuando relaciona el “fascismo” etarra (qué manía con llamar a cualquier cosa fascismo) con las guerras carlistas.

En fin, seguiremos leyéndo sus artículos, aunque a partir de ahora vamos a tener que ponerle en cuarentena…..

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  1. El apoyo social a ETA actualmente es minoritario. Según el Euskobarómetro (estudio sociológico realizado por un equipo de profesores de la Universidad del País Vasco) de noviembre de 2005, más del 60% de los vascos rechazaba totalmente a ETA. Un 17% opinaba que en el pasado su violencia había estado justificada, pero en el momento de la encuesta no. Un 12% compartía sus fines, pero no sus métodos violentos.
    A pesar de todo, en las fotos que vemos de los últimos detenidos, se aprecia una nueva generación de terroristas y la pregunta que habría que hacerse es: ¿dónde se forman esas mentalidades asesinas? y la respuesta seguro que la encontramos en el sistema educativo.
    La educación es otro frente importante para acabar con ETA.

    Carlos Menéndez
    http://www.creditomagazine.es




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