Más sobre educación

Hace un par de días hablábamos de la vuelta al colegio y de los problemas que, como todos los años, se suscitan especialmente entre los sufridos beneficiarios de la escuela pública.

Hoy leía el artículo que aparece en Ciberpaís sobre el Proyecto Grimm, y reflexionaba sobre lo complicado que resulta que iniciativas tan interesantes con esta puedan ser generalizadas a la vista de las cifras que se manejan en los Presupuestos Generales del Estado.

Si echamos un vistazo a las cifras que el Ministerio de Educación proporciona para el curso 2007-08 encontramos algunos datos clarificadores: el gasto en educación en nuestro país supone el 4’25% del PIB, una de las cifras más bajas de toda la Unión Europea, por encima tan sólo de Grecia y a casi un punto de la media europea.

El dato positivo es que la actual cifra en realidad confirma una tendencia al alza que se inició con el gobierno de Zapatero, tras una década de continuo descenso en el gasto educativo durante los gobiernos de José María Aznar.

No es la única cifra positiva: respecto a las becas concedidas el dato también es destacable, ya que en estos momentos el importe del gasto por este concepto (más de 1.000 millones de euros), duplica prácticamente lo que el Ministerio de Educación invertía en este capítulo con Mariano Rajoy al frente.

No me gustaría caer, sin embargo, en la autocomplacencia. El dinero invertido en educación sigue siendo insuficiente; los problemas de los centros y del profesorado (especialmente en la enseñanza pública) son demasiado abundantes; y da la sensación de que la educación en este país cada vez tiene peor calidad. Que las aulas de todos los centros educativos dispongan de recursos, como por ejemplo esas pizarras digitales de las que hablaban en el artículo de Ciberpaís, es todavía inimaginable, pero es precisamente en esta cuestión, en la educación, donde nuestros políticos deben ser más imaginativos, ya que como decía Jacques Delors, “la educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social“.

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  1. Pro desgracia el atículo no recoge adecuadamente que Proyecto Grimm abarca muchs tipos de centros (privados, concertados y públicos) con muy distintos niveles de equipamiento. Lo hay que disponen de mucho y en otros son los propios profesores los que llevan sus ordenadores personales a clase.

    Nosotros solemos decir que no es tanto una cuestión de dinero como de ideas. El problema que vemos con la administración educativa es que trata de llevar una política de “arriba abajo” que tiene más en cuenta criterios contables que educativos y que no sea ha parado a analizar qué es lo que estamos haciendo muchos profesores y cómo se podría apoyar ese trabajo, o por lo menos no estorbarlo.




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