Tiempo de cambios

“Sí, podemos alcanzar la justicia y la igualdad; sí, podemos alcanzar la prosperidad; sí, podemos curar esta nación; sí, podemos reparar este mundo. Sabemos que la batalla que nos espera será larga, pero recordad que no importan los obstáculos que se crucen en nuestro camino: nada se puede oponer a millones de voces que claman por el cambio. Un coro de cínicos cada vez más desentonado nos decía que no podríamos, pero se nos ha pedido que hagamos una pausa y revisemos la realidad que nos rodea. Hemos sido advertidos para que no ofrezcamos a esta nación falsas esperanzas. Pero si en este país ha habido algo que nunca ha fallado es la esperanza. Tenemos que recordar que algo está cambiando en América; que no estamos tan divididos como nuestros políticos nos hacen creer; que somos un pueblo, una nación, y que juntos comenzaremos el siguiente gran capítulo en la Historia mediante tres palabras que sonarán de costa a costa: Yes We Can”.

Con magníficos discursos como este y otros (aunque suena mucho mejor en inglés y con los arreglos de Will.I.am) Barack Obama se va a convertir en el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos.

Lo cierto es que durante el último año se ha despertado una ola de profunda admiración hacia este político afroamericano que va a terminar de un plumazo con algo más de 200 años de historia de segregación. Sin embargo, cabe preguntarse si todo ello obedece a algo real o es fruto, una vez más, del influjo de los medios de comunicación, que han convertido a Obama en una estrella global.

No dudo de las intenciones de Obama; es más, estoy seguro de que cree firmemente en la renovación moral y estratégica de su nación, que está convencido de que sus palabras pueden llevarse a la realidad; que puede ser el nuevo Kennedy, el sucesor de Martin L. King; que puede hacer que su país vuelva a ser admirado en todo el mundo por su modernidad, por su libertad y por su capacidad de progreso. Seguro que incluso pondrá en marcha medidas encaminadas a lograr todo lo anterior, no me cabe duda.

Pese a ello, sigue habiendo algo en todo esto que me dice que quizás llega demasiado tarde. Estados Unidos parece debilitada por primera vez en 60 años de dominación casi absoluta; con un modelo de desarrollo y de influencia agotado y que será difícil cambiar si no se emplean algo más que buenas intenciones. Se vislumbra la presencia de otros actores que pueden hacer sombra a la gran potencia. Es más, le van a arrebatar su posición hegemónica de aqui a unos pocos años, aunque ninguna de las naciones candidatas tiene el glamour para convertirse en portada de periodicos, ni en destino de los equipos de radio y televisión para los que no parece haber otra noticia durante estos días.

Indudablemente todos los ojos van a seguir enfocando lo que ocurre en la Casablanca a partir del juramento de Obama el próximo 20 de enero. Sin embargo, me pregunto si no es tiempo ya de dejar de mirarnos el ombligo y preocuparnos más por lo que ocurre fuera de Occidente…..

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  1. ¡Vya rentre! Vas que no hay quien te pare.
    ¿Tú crees que la cosa es para tanto?
    ¿Desmantelará la CIA, la DEA, la … en fin todo el tinglado montado por el Tio Sam?
    Si no lo hace así. EE.UU. seguira siendo EE.UU. y lo único hítorico que sucedera, es el cambio de cabaña para el tio Tom.
    Yo no tengo tan buen filing con la situación como parece que ha contagiado al orbe, el asunto del afroamericano en la Casa Blanca, espero que no sorprenda a nadie pasado algún tiempo.
    Que os aproveche

  2. Vanessa Monge

    No hay que olvidar que nos encontramos ya en un sistema policentro y multipolar, es decir, EEUU ya no es la potencia economica y militar que era cuando tomo posesión del cargo como primera potencia durante la guerra fria y hasta los años 60 con el sistema economico basado en las reformas de Breton Woods.

    Su posición como actor internacional y su imagen muy deteriorada despues de las llamadas “guerras de prevención”, yo a este candidato le aplicaria el “principio de prudencia” es decir… ahora mismo el sistema americano tiene que tomar medidas “anti-americanas” para salir de una crisis que le tiene inmerso en una profunda depresión.

    Yo no espero grandes cambios sociales, en la legislatura del Sr. Obama, porque con la crisis galopante, el cierre de Guantanamo, la movilización de tropas a Afganistan y el consiguiente traspaso de poder en Irak, la batalla por las energias renovables y la renovación de imagen en el entorno internacional, creo que poco podrá hacer por mejorar la eduación o la sanidad a corto plazo.

    Demoles el beneficio de la duda y esperamos que sea reelegido por otros cuatro años más para ver si realmente puede mejorar los lamentables indices del PNUD que paradojicamente estan muy deteriorados en la democracia más antigua del mundo.

  3. Pues eso, seamos prudentes. El mensaje es precisamente ese, porque tenemo la puñetera manía de hacer, decir y creer lo que nos insinuan los medios de comunicación, y con Obama está pasando que nos han transmitido que es algo así como un mesías que va a mejorarnos la vida a todos. Mi opinión es justamente la contraria: creo que hará que la vida de los estadounidenses sea mejor, como es lógico, pero sin emabrgo no creo que sea algo que se vaya a dejar notar demasido en lo que a nosotros nos afecta, empezando por la política exterior,que me temo no va a ser muy diferente a la de sus predecesores.




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