La mujer del César.

¿Cuántas personas –de entre los 24 millones de trabajadores activos que hay en España– tendrán ahora mismo dificultades para llegar a fin de mes? Imposible saberlo.

Ayer pensaba en estas cosas mientras veía durante unos minutillos uno de esos debates inútiles que abundan estos días en televisión para hablar de la crisis económica. La reflexión fue provocada por un profesor de la Universidad de Zaragoza al que habían invitado para que diera su opinión como “experto” y que proporcionara una receta para combatir la crisis en nuestro hogares. El buen hombre no tuvo mejor ocurrencia que decir aquello de “hay que apretarse el cinturón”.

Puede que sea solo cosa mía, pero escuchar a alguien, profe de la Facultad de Económicas para más señas, decir semejante sandez me provoca cuando menos sonrojo, y me demuestra lo alejado de la realidad que están algunos.

Más. Dos noticias. Por un lado la compra de mobiliario en un nuevo edificio de oficinas del Ayuntamiento de Zaragoza, incluyendo una mesa y unas sillas por valor de casi 300.000 euros. Y por otro la conclusión de la “Capilla Sixtina de Barceló” (si Miguel Ángel levantara la cabeza), cuya factura ha supuesto al estado español la bonita cantidad de 20.000.000 de euros.

Esto da para una entrada de seis páginas, y es que es una cuestión que empieza a ser recurrente lo de ver dia sí, día también, noticias que tienen que ver con el derroche del dinero en las instituciones públicas. Y en este caso, ya no se trata de entrar a discutir si la compra era necesaroa o si la intervención artística es de mejor o peor calidad, que para eso ya hay expertos que tienen más argumentos, sino de que es necesario que aquellos que administran nuestro dinero sean conscientes de eso mismo: que se trata de nuestro dinero, y que lo minimo exigible es que exista cierto control sobre el mismo.

Coincide que en estos dos últimos casos las instituciones que se han permitido el derroche están gobernadas por compañeros socialistas, pero eso no significa que este hábito sea exclusivo de una opción política determinada, y si no, no hay más que recordar la visita del Papa a Valencia o la última película perpetrada por de Garci. Desgraciadamente el derroche del dinero público se ha convertido en algo habitual y lo que es peor, no existen medios realistas para que los ciudadanos puedan controlar a qué se destinan sus impuestos. Los políticos son los encargados de gestionar este dinero. Les votamos cada cuatro años para que nos representen y es por ello que deberían adoptar como norma la contención en el gasto y sobre todo en tiempos en los que a muchos de esos veintitantos millones de personas a los que hacía referencia al comienzo ya no les queda agujeros que seguir apretando en el cinturón .

Anuncios



    Responder

    Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

    Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: