En Italia no conocen a Rosa Parks

Cuando Rosa Parks se negó a levantarse del asiento de aquel autobús en Montgomery comenzó el fin de la segregación racial en Estados Unidos.

Aquel acto de rebeldía frente a la exclusión, frente al racismo, frente a la injusticia, conmocionó su país, que no sin grandes sobresaltos, logró por fin dar carpetazo a esta situación con la llegada de Obama a la Casablanca. Por primera vez en la historia un descendiente de aquellos esclavos negros africanos, igual que los antepasados de Rosa Clark, decide el destino de todos los norteamericanos.

En Europa parece que no nos hemos enterado de que la segregación no es la solución para los problemas, sino la fuente para otros mucho más graves que los que pretende combatir.

Ya nos llegaban señales hace unas semanas con las protestas de trabajadores británicos e italianos contra trabajadores extranjeros. Hoy las cosas parecen ponerse un poco peor cuando las autoridades de una ciudad italiana deciden separar el transporte público entre inmigrantes y ciudadanos “normales”.

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