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En plena marejada a consecuencia de la torpeza de la Ministra de Cultura, dispuesta a favorecer las ayudas a toda costa al cine español, pero partidaria de establecer un sistema de censura extrajudicial a las webs que sean señaladas por esa suerte de comisarios de la cultura que pululan por nuestras calles, el Ministerio de Educación, y en concreto, su Secretaria de Estado, Eva Almunia, acaba de firmar un acuerdo de colaboración entre el ministerio y Microsoft por el que la compañía de Redmon va a suministrar licencias de sus productos al competitivo precio de 8 euros anuales.

Nada que decir, excepto que en algunas comunidades autónomas, incluyendo algunas gobernadas por el PSOE, ya se está experimentando con éxito desde hace bastantes años con sistemas operativos y aplicaciones basadas en Linux, con un coste infinitamente inferior, cuando no nulo directamente.

Puede que 8 euros por licencia, comparado con los 120 euros que cuesta un Windows 7 en las tiendas, o los increibles 199 euros de Microsot Office puedan parecer poco dinero, pero si lo multiplicamos por los cientos de miles de ordenadores que supuestamente van a ser empleados en permitir el acceso de todos los escolares a la educación 2.0, la cuentas empiezan a resultar un poco más llamativas. Por no hablar de la cantidad de dinero, horas de mantenimiento y molestias que van a generar todos esos equipos una vez que comiencen a ponerse en marcha con sus flamantes Windows instalados.

Desde hace ya mucho tiempo, el sector de la cultura autodenominada de izquierdas viene ejerciendo un gran influjo en los programas y políticas culturales del PSOE. Este grupo ha ido evolucionando hacia posturas inmovilistas y anquilosadas en lo referente a la gestión de la propiedad intelectual e Internet.

Desgraciadamente, esa involución no ha ido aparejada con una pérdida de peso e influencia entre el sector de dirigentes del PSOE, que inexplicablemente han permitido que la agenda cultural siga siendo dictada por personas que no están dispuestas a aceptar que los años 80 ya quedaron muy atrás, y que hoy en día las manifestaciones y el propio negocio de la cultura han experimentado un cambio irrefrenable que ninguna legislación detendrá.

Por todo ello, y con la esperanza de que de una vez por todas alguien en el PSOE se dé cuenta de que es necesario un giro en este aspecto de la política cultural, un grupo de blogueros, periodistas, y sobre todo, ciudadanos, que además representan a millones de lectores diarios, han elaborado este manifiesto  “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”, al que con gusto me sumo……

1.Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.”

De forma absolutamente sorprendente, el Parlamento Europeo no ha aprobado el “Telecoms Package”, la propuesta para unificar la legislación europea en materia de telecomunicaciones e Internet, y cuya puesta en marcha hubiera supuesto una verdadera amenaza para la neutralidad en la Red, así como abrir la puerta a la arbitrariedad de los gobiernos en su supuesta “lucha” contra la piratería.

Aprender jugando

Por alguna razón hoy he recordado La conjura contra América, la última novela de Philip Roth, al que hasta entonces no había leído jamás, y que cayó en mis manos el año pasado . El argumento no es autobiográfico pero se basa en la propia experiencia vital del autor (el protagonista es un muchacho con su mismo nombre), aunque haciendo historia contrafactual, de forma que se ambienta en Estados Unidos durante los años de la II guerra mundial, pero con un escenario en el que no es F. D. Roosvelt quien gobierna, sino Charles Lindbergh, el primer aviador que cruzó el Atlántico en solitario. Lindbergh, que simpatizó con el fascismo alemán y con el propio Hitler en la realidad, es colocado en la historia al frente de un hipotético Partido Republicano partidario del aislacionismo y contrario a que Estados Unidos se involucre en el conflicto bélico. Su llegada al poder desata un persecución encubierta de los judíos norteamericanos que es narrada de forma magistral por Roth, hasta el punto de que uno se olvida a veces de que la historia no es real.

Independientemente del contenido de la novela (fascinante en muchos momentos), su lectura me hizo recuperar el interés por la historia contrafactual a la que de forma muy simple pude acercarme durante el paso por la Facultad. Esta disciplina de la Historia no cuenta con demasiados adeptos dentro de la historiografía “oficial” porque parte de especulaciones y acontecimientos que no han tenido lugar, aunque algunos de los estudios que se han abordado desde esta perspectiva tienen verdadero interés y aportan cosas realmente interesantes. Recuerdo por ejemplo un ensayo de Robert Fogel sobre el impacto de la construcción del ferrocarril en Estados Unidos que demostraba que el crecimiento económico del país hubiera sido prácticamente idéntico aunque no hubiera contado con esta infraestructura, lo que supone ir en contra de la opinión casi todos los historiadores que lo sitúan como uno de los factores más importantes del crecimiento en Norteamérica durante el siglo XIX.

Pues bien, después de aquella lectura me llegó un artículo que me hizo pensar también en la historia contrafactual, referido a cómo se puede enseñar historia a través del uso de videojuegos que simulan situaciones históricas en las que se puede alterar los hechos reales. El ejemplo perfecto es este Making History (cuya demo de 250 Mb. obra ya en mi poder) y del que, después de un ratito de trastear, os puedo asegurar que tiene una pinta estupenda. Imprescindible para los jugones, es muy apropiado para pasar un rato entretenido el fin de semana.

El Ministerio de Cultura lanzó está campaña hace ya algunas semanas alertándonos de las maldades de la descarga de contenidos culturales, en la que de forma apocalíptica nos anuncian que si seguimos utilizando las redes P2P seremos los directos responsables de la desaparición de los artistas: los pintores dejarán de pintar, los escritores de escribir, y los cineastas de hacer cine (si al menos fuese verdad que Miguel Ríos vaya a dejar de hacer discos….)

El caso es que de forma torticera nos hacen creer que descargar ese tipo de contenidos para nuestro disfrute personal es ilegal, cuando varias sentencias judiciales han demostrado lo contrario.

Capítulo aparte merece el apartado “las 10 mentiras“, en el que igualmente manipula y desinforma acerca de la utilización de los programas de descarga.

Afortunadamente, y como siempre ocurre en estos casos, han bastado apenas unos pocos días para que la campañita de marras tenga su correspondiente réplica, por la que, en este caso sí, recomiendo darse una vuelta….

Julio Tejedor me pasa un meme acerca de la influencia de los blogs, y recojo el guante en su vertiente política.

No voy a hablar de blogs como este, cuya capacidad de influir es muy escasa, y sí de aquellos blogs políticos que por una u otra causa se han convertido en auténticos fenómenos de masas. Por una lado están los blogs de políticos profesionales: diputados, concejales, ministros, que han comprendido que vivimos en un mundo muy diferente al de hace solo un lustro; un mundo en el que la comunicación puede ser casi en tiempo real, en el que los emisores ya no son solamente los medios tradicionales, sino que existen tantos “opinadores” potenciales como usuarios de Internet, y además, lo más novedoso, un mundo en el que la información ya no discurre en una sola dirección. Hoy en día las herramientas de la Red proporcionan canales de participación que permiten poner en contacto a personas que se encuentran en lugares diferentes, y que pueden, pese a la distancia, establecer una diálogo como si estuvieran sentados en la misma mesa.

Estamos sólo al principio, porque como suele ocurrir, los políticos suelen ir un poquito por detrás de la sociedad, pero ya tenemos ejemplos interesantes: Jordi Sevilla (que abrió su blog durante su paso por el Ministerio de Administraciones Públicas), unos cuantos diputados del Congreso, infinidad de periodistas políticos, y un sinfín de concejales, cargos intermedios o simples afiliados de partidos. Hasta la nueva Directora de la Biblioteca Nacional ha abierto su propio canal en Twitter (por cierto, qué magnífica herramienta para controlar el trabajo de alguien ¿no?).

Se echa en falta que los verdaderos protagonistas de la política se enfrenten a esto de los blogs. Ninguno de los grandes personajes posee uno, y no entiendo el porqué, la verdad. Si les preguntáramos, seguramente nos dirían que no tienen tiempo, y sin embargo esa no es una razón real: existen infinidad de blogs cuyos autores, ya sea por su ocupación o por sus obligaciones cotidianas, tienen la misma escasez de tiempo, y sin embargo han convertido sus bitácoras personales no en un quehacer más, sino en una plataforma en la vuelcan sus experiencias y al mismo tiempo extraen enseñanzas de mucho valor. Hay otros, sin embargo, para quienes el blog es solo una valla publicitaria más (es algo que suele pasar con algunos políticos), y pasado el momento que les interesa (es decir, las elecciones) deja de tener utilidad, por lo que se convierte en una obligación que terminan por abandonar.

De cualquier forma, en mi opinión estamos todavía en una fase en la que la influencia de los blogs políticos es escasa, y muy limitada a aquellos a los que nos interesa estar al día en el mundillo internetero. Sin embargo, ya existen muestras de lo que nos viene en tres o cuatro años: The Huffington Post es el cuarto blog más leído en el mundo, y por supuesto el primero de temática política. Mensualmente sirve varios millones de páginas y es consultado por centenares de miles de lectores únicos. Esto nos da una pista de por dónde van a ir las cosas. Al igual que la campaña de las presidenciales norteamericanas, donde cada candidato cuenta no ya con un blog, sino con una verdadero portal de contenidos interactivos. Indudablemente es algo que no tardaremos en ver en España, aunque hoy por hoy creo que todavía no estamos en disposición de compararnos con la riqueza y la potencia de la blogosfera norteamericana.

¿Cosas que me gustaría ver? Por ejemplo, me encantaría que nuestros líderes políticos dispusiera de blogs en los que contaran cosas que no tienen que ver con la política. Ayer, por ejemplo, Zapatero aparecía entrevistado en un programa deportivo de la Cadena Ser y hablaba de Fórmula 1. Estoy convencido de que con esos dos minutos (en los que no mencionó a Rajoy, ni al PP, ni a ETA….) ganó más votos que con 20 intervenciones en el Telediario. El día que los responsables de campaña se den cuenta de esto y de las inmensas oportunidades que brindan los blogs podremos hablar seguramente de una verdadera revolución.

26 de septiembre de 1983. La URSS acaba de derribar, apenas tres semanas antes, un 747 de Korean Airlines que había invadido su espacio aéreo, matando a 269 personas que viajaban a bordo. Mientras tanto, la OTAN llevaba a cabo unas maniobras entendidas por el Pacto de Varsovia como una provocación, de forma que la relación entre ambos bloques se encontraba en plena tensión y la amenaza de una guerra estaba en la mente de todos.

A las 00’14 horas, Stanislav Petrov estaba sentado frente a su pantalla en el Serphukov-15, un búnker cercano a Moscú desde el que se controlaba cualquier movimiento del ejército norteamericano. Justo en ese instante, cinco luces se iluminaron en el monitor indicando el lanzamiento de otros tantos misiles contra suelo soviético.

Esas cinco luces indicaban que una guerra nuclear entre las dos superpotencias había comenzado. Sin embargo, Petrov desconfió inmediatamente de los avisos que le obligaban a comunicar esta contingencia a sus superiores a fin de dar respuesta al ataque. Según declaró después, nadie en su sano juicio hubiera comenzado una guerra nuclear con un ataque mediante cinco misiles, por lo que aquellas luces que se iluminaban tenían que ser fruto de un error de los ya deteriorados instrumentos con que contaba el ejército soviético.

El tiempo dio la razón a Petrov. Al parecer, los reflejos del sol sobre las nubes provocaron la falsa alarma, y solo la experiencia (y la frialdad) de este teniente coronel hoy ya retirado salvó al mundo de un desastre seguro.

Son ya muchas las voces que se manifiestan abiertamente a favor de la energía nuclear. Después de unos cuantos años en los que el trabajo de las organizaciones ecologistas ha logrado más o menos concienciar a la mayor parte de la población en contra de esta forma de energía, desde esas mismas filas salen algunos “arrepentidos” que manifiestan que quizás estaban equivocados.

En el blog de Tim O’Reilly aparece hoy el contenido de una charla de Gwyneth Cravens, una conocida activista antinuclear que se hizo bastante famosa en Estados Unidos a comienzos de los 80, y que en la actualidad ha transformado radicalmente su discurso para defender las bondades de la energía nuclear como única forma alternativa de energía ante el desastre climático provocado por la quema de combustibles fósiles.

Personalmente sigo siendo incapaz de quedarme con una opinión. Me han ido enseñando durante todos estos años que la energía nuclear es mala malísima. De hecho, el programa electoral del PSOE adelanta el cierre de todas las centrales nucleares en España en un plazo de 25 años. Por otro lado, escucho los argumentos de esta mujer y no me parecen descabellados: dice que el crecimiento de la demanda de energía es tal que hay que buscar una fuente alternativa al petróleo y el carbón (o afrontar el desastre ecológico a escala planetaria), y en estos momentos esa alternativa sólo puede ser la energía nuclear.

En fin, que sigo con mis dudas, aunque cuando leo estas noticias me parece todavía más meritoria la decisión del Gobierno de Aragón de que todo el consumo de energía en nuestra comunidad autónoma proceda de energías renovables. Con anuncios así todavía creo que otro mundo es posible….

Sí, ya sé que el titular es claramente amarillista, pero resulta curioso el informe firmado por el IBM Global Business Services (PDF en inglés) en el que plantea las bondades de los MMORPG’s (“Massive Multiple Online Role-Playing Games“, o “juegos de rol online”) en relación con las capacidades directivas de los usuarios de esta variedad de juegos.

Según el estudio, los usuarios habituales de estos juegos desarrollan una serie de habilidades que están en relación directa con las requeridas para el correcto desempeño de un puesto de alto nivel en la mayor parte de las corporaciones y grandes empresas actuales.

Esto es así debido a “las similitudes entre el mundo del juego online y la emergente empresa globalizada” en la que se incrementa constantemente el número de colaboradores que ya no se encuentran directamente en la sede de la empresa, y que pueden pertenecer a países y culturas completamente diferentes. En estos escenarios, los nuevos responsables de las empresas deben ser capaces de plantear entornos colaborativos que permitan desarrollar el trabajo de equipo de forma virtual, y en esto, según continúa el informe, “el mundo de los MMORPG’s puede ofrecer soluciones innovadoras para el desarrollo de nuevas capacidades de liderazgo dentro de estas empresas globalizadas“.

Los jugadores de Final Fantasy o de World of Warcraft interactúan en medios muy distribuido, globales, extremadamente competitivos y, sobre todo, virtuales, algo no muy diferente del mundo de los negocios de hoy en día. En estos juegos, los líderes reclutan, organizan, motivan y coordinan a grupos numerosos de usuarios con un objetivo compartido, y es por ello que no resulta difícil extrapolar algunos de estos valores a los requerimientos y necesidades de las grandes corporaciones, cuyos ámbitos de actuación son comparables, aunque eso sí, nada virtuales…….

Second Life comenzó siendo algo así como una experiencia que permitía reproducir la vida real en un entorno puramente virtual. Los usuarios pueden crear sus personajes (avatares) y desenvolverse en el universo propio creado por Linden Lab, interactuar con otros personajes e incluso establecer sus propios espacios privados.

Lo que empezó como un juego se convirtió en un fenómeno mundial. Casi diariamente empezaron a llegar noticias acerca de Second Life: las personas podían desviar todas sus frustraciones reales en los avatares que se creaban. El que era tímido en la vida real se convertía en un implacable seductor virtual; el ejecutivo agresivo de se transformaba en un punkie plagado de anillos y piercings, y el ama de casa adoptaba una apariencia de femme fatale, completamente alejada de su realidad….. Todo ello hacía presagiar que Second Life se convertiría en poco tiempo en un juego de masas, tal y como anunciaban las primeras cifras que se publicaron al respecto: 7 millones de avatares creados desde su puesta en marcha hace poco más de dos años….

Lo siguiente fue lo esperado: empresas y políticos fijaron su atención en el nuevo “juguete”. De repente parecía que para ser cool y estar a la última moda había que tener un chiringuito propio en Second Life, y así fueron apareciendo los sitios de los candidatos a las presidenciales norteamericanas, y hasta los de Sarkozy y Segolénè Royal durante las últimas elecciones francesas.

El golpe de efecto definitivo fue la noticia de que ya había alguien que había obtenido su primer millón de dólares gracias a Second Life, y a partir de ahí el asunto volvió a desbocarse de nuevo. Las grandes multinacionales (la Iglesia incluida), que gastan auténticas barbaridades anualmente en publicidad, construyeron sus propios espacios virtuales en el universo de Linden, y de repente parecía como si ciertamente existiera un nuevo mundo de ceros y unos.

Ahora nos enteramos de que en realidad todo ha sido un gran “bluff”. Las cifras reales de Second Life son muy diferentes a lo esperado, y parece ser que pese a la existencia de esos varios millones de avatares, no hay más que unos cuantos miles de habitantes habituales, y que como mucho suelen coincidir 40.000 usuarios al mismo tiempo. Lo cierto es que los espacios creados en el juego suelen aparecer desiertos, y que sus posibilidades como fuente de ingresos (directos o indirectos) son todavía muy reducidas, lo que esta motivando el cierre de algunos de ellos.

Según parece el crecimiento de Second Life fue irreal: muchos usuarios lo probamos tras convertirse en fenómeno mediático para abandonarlo inmediatamente después. Eso infló artificialmente las estadísticas que proporcionó Linden hasta el punto de lograr inversiones millonarias que no han correspondido por un interés real en el juego. Eso no quiere decir que haya sido un fracaso. Second Life es simplemente eso, un juego, y parece todavía pronto para poder pensar en una realidad alternativa en nuestro ordenadores, aunque llegará…..

Concurso veraniego

Wired, la prestigiosa publicación mundial sobre tecnología, apadrina un divertido concurso en el que se elige el mejor gadget de la historia. Sólo por el premio ya merece la pena participar: un flamante iPhone.

Yo ya he votado y  la verdad es que resulta curioso:  me he decantado por el Apple Mac Plus de 1986, pero en dura competencia con el sextante, inventado en 1757 por John Bird (y que merece un lugar de honor por razones evidentes), y la máquina de escribir de Sholes & Glidden de 1874…… Hala, anímense…..

Hace tan solo unos pocos años, en este país era posible que las autoridades de la dictadura secuestraran una publicación. Eso significaba que el periódico o revista en cuestión desaparecía de los kioscos y era como si no hubiese existido jamás.

Algunos (el juez Juan del Olmo entre otros), no parecen haberse enterado de que las cosas han cambiado mucho desde aquel entonces, y que lo que en esa época era habitual y fácilmente realizable, hoy se ha convertido en misión imposible.

Este magistrado ha decidio que la portada de esta semana de El Jueves podía ofender gravemente la imagen de la monarquía de este país, y por lo tanto, cual censor de la dictadura, ha decidido retrar la tirada de la revista. Esta decisión sólo ha podido ser tomada por dos razones: o bien el juez del Olmo no está puesto al día en esto de Internet o bien (y me inclino por esta última) va ser justo lo contrario. El juez del Olmo debe ser republicano y lo que pretendía era precisamente difundir la portada en cuestión. En ese caso solo se le puede decir que lo ha conseguido de forma abrumadora: 11 de las últimas 25 noticias de portada de Menéame tiene que ver con el tema (en casi todas ellas aparece la imagen en cuestión), y según parece ha sido igualmente portada en Digg, su equivalente norteamericano leído por millones de personas en todo el mundo….. Nunca un acto de censura fue tan lamentablemente equivocado.

Cuando estudiaba en la Facultad de Letras hace poco mas de una década, una parte importante de mi tiempo transcurría en la biblioteca. Ese era el lugar de socialización, de conversaciones animadas, de cafés de media mañana, y si había suerte, hasta de algún que otro ligue…..

Sin embargo era sobre todo un lugar de estudio y consulta de fuentes. De hecho, era inimaginable afrontar los exámenes sin haber tenido una buena ración de biblioteca durante el curso (tanto la general como la del Departamento de Contemporánea).

Vía O’Reilly Radar me llega ahora un interesante estudio que anticipa que las cosas están cambiando rápidamente desde la llegada de Internet. Según demuestran las tablas que lo acompañan, el número de consultas en la bibliotecas universitarias norteamericanas ha descendido de forma vertiginosa (hasta un 50%) desde 1997, año en el que comenzó a extenderse el uso de Internet en aquel país. Estos datos son confirmados por las estadísticas de usuarios de una institución de primer orden como la Biblioteca del Congreso de EE.UU., donde el número de usuarios de su sala de lectura pasó de los casi 14.000 en 1996 a los menos de 8.000 en 2004, confirmando un tendencia que no parece una mera casualidad.

Evidentemente las bibliotecas seguirán existiendo, pero no es menos cierto que su función cambiará o tendrá que verse aumentada con otros servicios, conforme esta tendencia se agudice.

Lo verdaderamente preocupante es que los universitarios utilicen exclusivamente Internet para acceder a la información que necesitan en sus estudios. Lo que se puede encontrar navegando por ahí (al menos en lo referente a los estudios de Historia) no deja de ser, con suerte, páginas con contenidos medianamente aceptables, más o menos rigurosos, pero con un grado de profundización no muy alto. Si lo que se quiere son monografías o artículos de revistas especializadas hay que seguir acudiendo a la biblioteca, y mientras iniciativas como las desarrolladas por Google no se generalicen, hincar codos frente los libros de toda la vida seguirá siendo obligatorio…..

La Fundación Orange ha publicado su “Informe eEspaña 07” sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información en España (pdf, 317 páginas), concluyendo con un pésimo resultado que nos coloca a la cola de los estados donde menos se ha avanzado en este ámbito (puesto 20 de 28).

El informe evalúa el entorno, el acceso y el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones por parte de la población, y pese a que se ha recortado la distancia con algunos países como Alemania o Reino Unido, seguimos alejándonos todavía de los países punteros (Finlandia e Islandia).

La responsabilidad recae, según dicho informe, en un papel todavía poco activo por parte de las administraciones públicas, ya que curiosamente, en aquellos aspectos que dependen exclusivamente de los usuarios y creadores (blogs, banca electrónica y desarrollo de la web 2.0) España se coloca a la cabeza del ranking. Respecto a los puntos débiles el informe destaca que los “niveles de comercio electrónico, seguridad en las transacciones y la navegación, uso de servicios públicos electrónicos y de servicios de eSalud y formación de trabajadores son muy bajos con respecto a los países de nuestro entorno“.

David de Ugarte nos cuenta últimamente sus experiencias con el “fabbing“. De hecho pudimos escucharle hace poco en Zaragoza avanzando algunas transformaciones que esta tecnología/movimiento puede plantearnos en un futuro a medio plazo; entre otras cosas, las democratización del consumo y de la propia producción de objetos consumibles.

Pues bien, hoy vía Wired me llega este curioso vídeo en el que ya se puede ir viendo por dónde van a ir las cosas. Se trata de la posibilidad de diseñar tus propios objetos (muebles en este caso) de forma tan simple como mover un dedo. El diseño es capturado en un ordenador que manda la orden de impresión en 3D a la máquina. El resultado es espectacular.