Que yo recuerde, es la primera vez que repito por aquí, pero creo que merece la pena…..

La letra, aquí.

Organizar la agenda

Leo esta mañana en El País la noticia acerca de los dirigentes del PSOE inquietos ante el supuesto desconcierto en el gobierno de Zapatero y no puedo por menos que echarme a temblar.

Si los medios afines al PSOE, esos mismos que son siempre citados por los miembros del PP para demostrar la maldad del reino mediático socialista, andan encargando reportajes y poniendo la grabadora antes las voces anónimas de supuestos dirigentes críticos con la organización, es que algo va muy mal.

Pensaba en ello este fin de semana, cuando veía la forma en la que los mensajes elaborados puntualmente por los responsables de comunicación del PP se convierten en mantras convenientemente recitados por todos los tertulianos esparcidos en radios y televisiones; esas mismas radios y televisiones a las que se acusa de ser enclaves mediáticos del gobierno, pero en las que sin embargo siempre se escucha la voz discordante de la derecha de este país.

Esas mismas voces y esos mismo mantras se escuchan igualmente en las cadenas que se autoproclaman independientes, aquellas  en las que su independencia se limita a no dar voz a los representantes de más 10 millones de españoles que votamos a este gobierno.

Pensaba en eso y en la forma en que el PP organiza la agenda de este país. La agenda de todos los medios de comunicación  y por consiguiente de todos los españoles. Si ahora hay que hablar de la Internacional y de los socialistas con el puño en alto, hablemos de ello; si toca linchar a Leire Pajín, linchemos a Leire Pajín; si toca hablar de que el PSOE ha roto el pacto antitransfuguismo, mintamos sobre Benidorm…

Muchos hablan de la degeneración de la política y para explicarlo cargan sus comentarios sobre el PSOE y el PP haciéndoles responsables a partes iguales, algo que me parece profundamente injusto. Nadie explica que los más interesados en desmotivar a la ciudadanía son los mismos dirigentes del PP que lanzan los mensajes. Ningún medio se dedica a analizar tampoco la forma de hacer oposición de unos y otros. Nadie recuerda la salvaje presión ejercida a comienzos de los 90 para terminar con Felipe González, la forma en que aquel grupo de periodistas renunció a su ética profesional para mentir y terminar a toda costa con el gobierno socialista de entonces. Tampoco hay voces que recuerden que durante los años de José maría Aznar como presidente se suavizó la tensión entre los partidos gracias sobre todo a una forma de oposición mucho más responsable, o que este periodo terminó de forma abrupta precisamente porque el PP, esta vez desde el gobierno, volvió a mentir y a deformar la realidad con el fin de no perder las elecciones.

Nadie parece darse cuenta de que volvemos a estar otra vez igual, con la demagogia y la calumnia por bandera, otra vez organizándonos la agenda…..

Tentado estaba de dedicar el “Por fin es viernes” de la semana a la Internacional, aprovechando esta escena de “Rojos“, la estupenda película de Warren Beatty, después de toda la polémica semanal y de todos los ataques de la carcundia hispana tras el acto de Rodiezmo.

Sin embargo, para no machacar a mis escasísimos suscriptores y lectores he decidido contener mis iniciales intenciones y poner algo mucho más animado…

Badly Drawn Boy compuso la banda sonora de “Un niño grande” en 2002, y entre todos los temas de la película me quedo sin lugar a dudas con “A minor incident“, cuya letra no es otra cosa que la nota de suicidio que uno de los personajes le deja a su hijo.

Cómo ya decía, algo mucho más animado para este fin de semana preotoñal…..

Con el puño levantado

Copiando a César, quien a su vez copia a Pablo Pando………

El Partido Socialista Obrero Español es un partido con 130 años de historia y desde su fundación los militantes socialistas, no todos, y no siempre, hemos venido cantando La Internacional y levantando el puño y lo hacemos en señal de recuerdo por lo que significa la historia del Partido Socialista y de respeto por la memoria de los compañeros y compañeras que ya no están. Por los que tuvieron que exiliarse, los que fueron detenidos, torturados y/o asesinados por los ancestros políticos de quienes ahora nos critican por levantar el puño.

Y levantamos el puño porque mientras siga habiendo marquesitas seguirá habiendo socialistas con el puño en alto.

Postales veraniegas

De vuelta ya de las vacaciones, me quedo con un par de instantes, un par de visitas que he podido hacer durante estos días.

La primera al campo de concentración de Gurs, en Olorón, muy cerca de la frontera con España y destino de miles de republicanos españoles que abandonaron el país al final de la guerra civil. En la actualidad el terreno del campo, de casi 30 hectáreas de superficie, ha sido convertido en un frondoso bosque aunque todavía resulta posible visitar algunas de las antiguas instalaciones, así como un reconstruido barracón que permite a los visitantes rememorar las penosas condiciones en las que vivieron los internados.

El campo de Gurs tuvo una curiosa historia, ya que fue construido en 1939 para albergar a los exiliados, pero inmediatamente, tras el estallido de la II guerra mundial, alojó también a franceses sospechosos de colaborar con  los nazis. Tras la invasión de Francia y la instauración del régimen colaboracionista de Vichy, sus inquilinos volvieron a cambiar radicalmente, de forma que allí se internó a judíos, exiliados que seguían huyendo de España y gitanos. En 1945, antes de ser abandonado albergó brevemente a algunos miles de prisioneros de guerra alemanes tras la firma del armisticio que puso final a la contienda.

Un paseo por sus caminos, todavía delimitados entre las hileras de árboles, permite reconstruir la dura vida que tenía lugar entre sus alambradas: el frío, el calor, la humedad, la ausencia de higiene y de comida en condiciones debieron ser compañeros habituales en el campo, por cuyas instalaciones pasaron buena parte de los españoles que habían combatido al fascismo tan solo unos kilómetros más al sur. Esos mismos  españoles que fueron recibidos en Francia con tan deplorables condiciones, no dudaron ni un ápice, sin embargo, a la hora de empuñar de nuevos sus armas contra el fascismo, esta vez combatiendo a las tropas alemanas en la Resistencia, o integrándose en el recién reconstruido ejército francés que trataba de liberar su propia patria.

Pensaba en el mérito de todas esas personas, el tremendo valor que demostraron y el increible compromiso que asumieron con sus creencias y valores mientras paseaba por las salas del Museo Dalí de Figueras, repleto de turistas en agosto, y que a mi, personalmente, tan solo me pareció un monumento al ego onanista del que dicen gran artista.

Salvador Dalí, que se formó intelectualmente junto a Buñuel y Lorca en la Institución Libre de Enseñanza, abandonó inmediatamente cualquier compromiso ideológico para refugiarse en la seguridad de su locura surrealista, que le servía lo mismo para no sentirse obligado a condenar el fascismo alemán, como para abandonarse a la comodidad brindada por la España franquista, o proclamarse durante los comienzos de la Transición como el primero de los monárquicos.

Sin pasar por alto la genialidad de su pintura, el resto de su obra, especialmente algunas de las instalaciones que pueden contemplarse en el museo, no son a mi juicio sino meros reclamos elaborados por la mente de un artista que pensaba tanto en la forma de pasar a la historia como el más surrealista de los surrealistas, como en engrosar sus beneficios a toda costa, prescindiendo de cualquier otro compromiso que escapase al que se tributó a sí mismo durante toda su existencia.

Casi dos meses sin postear en el blog, supongo que debido a las pocas ganas que le quedan a uno de comentar la actualidad, que últimamente se antoja tan repetitiva como aquel “buenos días excursionistas” que azotaba mañana tras mañana a Bill Murray en Atrapado en el tiempo.

Todo tan repetitivo como los mensajes de condolencia y condena que volvemos a escuchar hoy, tras el también habitual atentado veraniego de ETA que se ha llevado por delante la vida de dos jóvenes. Los mismos comunicados llenos de expresiones grandilocuentes que, de tanto oirlas, han dejado de tener ese sentido grave y contundente que los portavoces de los partidos intentan transmitir. Al menos para mi, frases como “fortaleza de la democracia”, “unión de los partidos”, “combatir con todas las fuerzas del estado de derecho”, “marchar juntos contra la barbarie”, me suenan ya a huecas y vacías de contenido.

A veces pienso que no merece la pena que se le siga dando tanta cobertura a los asesinos, que se les siga dando tanta importancia; al fin y al cabo no son más que eso, un puñado de asesinos que perdieron hace ya muchos años la aureola de defensa de la libertad con la que durante tanto tiempo engañaron a sus “compatriotas”.

Hoy lo único que cabe hacer es lamentarse por los asesinados y sus familias, que son los únicos perjudicados de verdad, de toda esta mentira que rodea, como siempre, año tras año, a ETA y sus tristes seguidores…..

Días de Gloria.

Octubre de 2001. Stade de France, en el barrio parisino de  Saint Denis. Se enfrentan en un partido amistoso las selecciones de Francia y Argelia. Casi 80.000 franceses abarrotan las gradas mientras ambos equipos se alinean para escuchar los himnos nacionales. Cuando comienzan los primeros compases de la Marsellesa, la mayor parte del público comienza a silbar hasta el punto de no dejar escuchar la música.

Octubre de 2005. También en el barrio de Saint Denis. Cientos de jóvenes salen a la calle para protestar por la muerte de dos jóvenes adolecentes que trataban de esconderse de la policía. Las protestas terminan convirtiéndose en disturbios que duran días y que llegan a poner en jaque al Ministerio del Interior dirigido por aquel entonces por Nicolas Sarkozy.

Todo esto me viene a la cabeza reflexionando sobre una película que he visto recientemente, Days of Glory, en la que se aborda de forma monográfica el desconocido tema de la participación de los soldados de las colonias africanas durante la II Guerra Mundial.

La película del director argelino Rachid Bouchareb, además de ser una más que destacable recreación bélica, se centra en la participación de soldados argelinos y marroquíes en el ejército francés a lo largo de las campañas de Africa, Italia y Centroeuropa, describiendo (a veces de forma edulcorada, hay que reconocerlo) las penalidades y los sentimientos de estos soldados que luchan hasta la muerte por Francia, su “mère patrie“.

Los soldados de las colonias (cuya existencia ya conocieron de forma tristemente evidente los republicanos españoles que huyeron a Francia en 1939 y que fueron internados en campos de concentración custiodados por soldados senegaleses) combatieron por Francia pensando que de esta forma estaban luchando por su propio país, aunque nunca antes hubieran pisado suelo europeo, y arriesgaron sus vidas de la misma forma que sus compañeros en los diferentes ejércitos que combatieron contra el Eje, aunque a cambio no recibieran, ni mucho menos, el mismo trato por parte de sus mandos en el ejército aliado. Encabezaron en no pocas ocasiones misiones suicidas, asaltos a posiciones imposibles, y estuvieron permanentemente en primera línea, sin que a cambio fueran equipados con el mismo armamento o la misma impedimenta que sus compatriotas del continente. El trato dispensado hacia ellos era racista y abundaban los prejuicios, hasta el punto de que rebasar determinados escalafones en el ejército era poco menos que imposible para ellos.

La situación no mejoró después de la guerra, y una vez que Argelia, Marruecos o Túnez obtuvieron su independencia, los antiguos combatientes perdieron sus pensiones del estado francés, que alegó que ya no eran ciudadanos del país.

La posterior política de integración francesa fue casi inexistente, de forma que las sucesivas generaciones de hijos de aquellos emigrados han ido creciendo en los suburbios de las grandes ciudades, las banlieu, en las que ha ido germinando primero, y madurando después, un sentimiento contra su país de acogida que se ha convertido en rechazo, hasta el punto de sentirse más identificados con las naciones de origen de sus padres que con la suya propia.

El estado francés permitió la creación de guetos dentro de sus propias ciudades, incapaz de prever los problemas que conllevaría el que una parte importante de la sociedad francesa viviese casi al margen de sus conciudadanos, y con unas condiciones  sociales, económicas y políticas muy por debajo de la media.

Pese a los sucesivos anuncios por parte de los diferentes ministros y presidentes franceses respecto a la intención de mejorar la situación y las condiciones sociales de los inmigrantes e hijos de inmigrantes en Francia, lo cierto es que hasta ahora poco o nada se ha hecho, como se pudo ver durante la nueva ola de disturbios de 2007. Curiosamente, una sentencia de los tribunales franceses obligaba en 2002 a que el Estado francés indemnizara a sus antiguos combatientes, independientemente de su nacionalidad. Sin embargo, a día de hoy todas esas personas siguen sin recibir el pago a su sacrificio en el suelo europeo.

¿Razones para votar?

Ayer se celebró el segundo de los debates que los dos candidatos de los principales partidos se comprometieron a llevar a cabo al comienzo de esta campaña electoral, y como ya me ocurrió hace una semana, no solo no lo vi, sino que ni siquiera tenía noticia de que se fuera a celebrar.

Esta mañana, mientras escuchaba sorprendido las reacciones ante el enfrentamiento entre Mayor Oreja y López Aguilar, pensaba acerca de la indiferencia con la que los europeos nos enfrentamos a estas elecciones. Si yo, me decía, que suelo seguir la política con bastante pasión, soy incapaz de ver un debate, leer las noticias de la campaña en los periódicos o incluso ir a un mitín, ¿qué ocurrirá con la mayor parte de los ciudadanos, para los que la actualidad política es poco más que la aburrida sección de los telediarios que precede a la información deportiva?

Y lo cierto es que no solo es culpa nuestra (aunque también). Intento recordar ahora mismo alguna propuesta, algo del programa electoral del PP o del PSOE para estas elecciones, y lo cierto es que soy incapaz. De lo único que estamos oyendo hablar estos días es del avión del Presidente, de la nueva legislación sobre el aborto, y del filofranquismo del candidato del Partido Popular. Muy poquito, por no decir nada, de la idea que ambos partidos tienen sobre Europa, sobre integración, sobre cultura, sobre inmigración, sobre tantas otras cosas que, desgracidamente, a muy pocos importa.

Por eso es por lo que los expertos auguran que como mucho un 45% de los posibles votantes ejercerá su derecho el próximo domingo. Un ocasión más en la que, como dice acertadamente Miguel Ángel Aguilar, echar Europa por la borda…..

Siguiendo con la nostálgica recuperación de los años 80 de la semana pasada…

Habrá a quien le guste y a quien no; quien diga que es alarmista y demagogo. Lo que resulta evidente es que el último vídeo del PSOE para las elecciones europeas del 7 de junio incide directamente en el mensaje que pretende lanzar, y es que hay dos formas muy distintas de entender Europa.

Lo dejo aquí por si alguien no lo ha visto. A mi, estéticamente no me disgusta; otra cosa es que no me suele convencer este tipo de campañas en las que se lanza un mensaje negativo.

Un continente de basura

Había escuchado ya en varias ocasiones y desde hace un par de años alguna noticias que hablaban de la existencia en el Pacífico de una acumulación de residuos plásticos de un tamaño considerable (unas informaciones hablan de dos veces el tamaño del estado de Texas, lo que imagino debe ser mucho,  y otras de dos veces el tamaño de Estados Unidos, lo que, efectivamente, es muchísimo).

La verdad es que la noticia es en sí tan increíble, tan espectacular, que me extrañaba que no hubiera sido portada de periódicos y primera noticia en los telediarios de todo el mundo. Dudaba incluso a la hora de mencionarlo en las charlas de café pensando que se pudiera tratar de unos de esos “hoax” que pululan por la Red.

Hoy sin embargo he visto esta fotografía de satélite y he revisado unas cuantas páginas que hablan del fenómeno y empiezo a creer que efectivamente, y para vergüenza de todos nosotros, la noticia es real: un mar de plástico ante el que los invernaderos de Almería parecen un juego de niños. Un vórtice de desechos del mundo civilizado que se acumula irremediablemente en un punto del Océano Pacífico entre Japón y Estados Unidos. Un monumento natural a la desidia de la humanidad con su propio hogar….. Un continente de basura, al fin y al cabo.

Ayer por la noche estuve viendo “Sicko“, el último documental del controvertido Michael Moore, acerca del (inexistente) sistema de salud en Estados Unidos.

Lo primero que llama la atención para un europeo que ve la película es que todas esas cosas que se cuentan de la ausencia de cobertura sanitaria, de la dificultad para pagar una atención adecuada, o de los millones de norteamericanos que acarecen de seguro médico no es una patraña, sino la pura realidad. La primera escena, con un empleado que se acaba de hacer una tremenda brecha en la rodilla que él mismo se encarga de coser diligentemente no deja espacio para la duda. O la historia de ese otro trabajador que se seccionó dos dedos con una sierra, y que al ir al hospital, sin el pertinente seguro, debe elegir entre  los 60.000 dólares que le cuesta el dedo corazón o los 12.000 dólares del anular. Por supuesto, solo se puede operar el anular.

Por si alguien lo desconoce, el sistema sanitario en Estados Unidos funciona de una forma radicalmente diferente que en Europa. Allí, cada uno es responsable de su propia salud, de forma que debe financiar su cobertura mediante un seguro suscrito con alguna de las centenares de compañías privadas que se dedican a este asunto. Los problemas que esto genera son abundantes: para empezar, existe mucha gente con ingresos insuficientes, por lo que no tienen el dinero necesario para adquirir uno de esos seguros, de forma que quedan completamente desprotegidos. Por otro lado, las compañias aseguradoras evalúan el riesgo de sus clientes potenciales antes de firmar el contrato, de modo que las personas con riesgos de salud (obesos, con colesterol, azúcar o hipertensión) o con enfermedades preexistentes, son sistematicamente rechazados.

Lo peor del asunto es que incluso aquellos que pueden permitirse suscribir un seguro pueden encontrarse a posteriori con multitud de problemas llegado el caso de tener que ser atendidos. Las aseguradoras evalúan cualquier propuesta de intervención, cualquier tratamiento, cualquier diagnóstico, con la finalidad de evitar costes, llegando a disponer en sus plantillas de  médicos cuya misión consiste en llegar a un porcentaje de casos desestimados. De esta forma, cuantos más casos quedan desatendidos, mayores son las primas de estos médicos.

Planteado todo esto, Moore se dedica a explicar el porqué del sistema sanitario estadounidense, desvelando la política de connivencia entre Richard Nixon y las grandes compañias aseguradoras que llevaron a establecer  el actual funcionamiento en 1971. A partir de aquí, la comparación con los sistemas de salud de otros países no dejan espacio a la duda: desde la vecina Canadá, a los ejemplos del otro lado del Atlántico, como Francia o Gran Bretaña, donde el sistema se financia con los impuestos, permitiendo que la atención sea de mejor calidad y con coste cero para los usuarios.

En resumen, “Sicko” es un buen documental en el que como es habitual con Michael Moore, podemos encontrar también momentos abandonados a la demagogia y el discurso fácil (especialment el final, cuando lleva a Cuba a algunos miembros de los equipos de rescate que trabajaron en la Zona O del World Trade Center para que sean atendidos por médicos cubanos), pero que no dejan duda respecto a los riesgos que conlleva dejar determinados servicios que en Europa consideramos fundamentales, al cuidado de las grandes compañías que como objetivo primordial no tienen la satisfacción del cliente, sino el engorde de sus cuentas de resultados. Toda una lección a aprender por aquellos que todavía creen que el Estado debe “adelgazar”, y que es bueno que el libre mercado determine las reglas del juego.

Musical Express era un programa de Televisión Española de la época en la que solo existía dos cadenas, y en la que sin embargo se podían permitir emitir espacios como este, por el que desfilaron las mejores bandas de la historia de la música de nuestro país.

En 1981 aterrizaron por allí “Los Rápidos“, posteriormente conocidos como “Los Burros” y finalmente como “El último de la fila“. Por aquel entonces Manolo García todavía no se había abandonado al estilo cañí y lucía una espléndida pinta a lo David Byrne; apenas se movía en el escenario, y a cambio era capaz de colocarse un embudo en la cabeza o desguazar televisores en medio de las actuaciones, en lo que fueron los primeros “happenings” de la época.

“Ruta del Sur” es una de las magníficas canciones del único álbum de la banda…

Minipost

Hay un proverbio alemán que dice algo así como que si no vas a decir algo mejor que el silencio, es preferible quedarse callado. Pues eso, seguimos por aquí, pero calladitos….. 😉

De forma absolutamente sorprendente, el Parlamento Europeo no ha aprobado el “Telecoms Package”, la propuesta para unificar la legislación europea en materia de telecomunicaciones e Internet, y cuya puesta en marcha hubiera supuesto una verdadera amenaza para la neutralidad en la Red, así como abrir la puerta a la arbitrariedad de los gobiernos en su supuesta “lucha” contra la piratería.

« Página anteriorPágina siguiente »