No me imagino nada más difícil cuando se está gobernando que decidir algo que sabes que te va a garantizar la derrota en las próximas elecciones. Debe ser algo parecido a la sensación del protagonista de una de esas películas de Hollywood en las que el “bueno” se sacrifica a cambio de que los demás  puedan sobrevivir al cataclismo de turno. O a la del suicida justo después de ingerir la dosis fatal de barbitúricos. O a la del condenado después de decir sus ultimas palabras.

Algo así debió sentir el presidente Zapatero tras pronunciar su discurso de la semana pasada en el Congreso. El discurso de un sentenciado a la muerte política, tal y como algunos artículos han reseñado acertadamente estos días.

Desde aquella comparecencia he estado pensando en la necesidad de los ajustes que anunció el presidente: la reducción del salario de los funcionarios, la congelación de las pensiones, la eliminación de algunos beneficios fiscales y sociales creados durante la anterior legislatura, los más de 6.000 millones de inversión pública….

Sin embargo, me he dado cuenta de que es realmente inútil hacerse esa pregunta, ya que provenga de donde provenga el ajuste, siempre existirán sectores de la sociedad que se sentirán atacados, instituciones internacionales que afirmarán que se podría haber hecho mucho más y antes, entidades financieras y organizaciones empresariales para los que nunca es suficiente, “lobbys” económicos que pondrán el grito en el cielo, y sobre todo, un partido en la oposición que es capaz de todo con tal de ganar las elecciones, incluso de convertirse de repente en la salvaguarda de las clases más desfavorecidas (Dolores de Cospedal dixit).

Hoy aparece un interesante artículo en Público en el que un grupo de economistas plantean diferentes fuentes para que ese ajuste económico no afecte al gasto social.  Proponen por ejemplo que se reduzca el gasto militar, que se retiren las tropas españolas de Afganistán, de Irak y de Somalia, y que se elimine el gasto en la compra de armamento (2.200 millones); que se aumenten los impuestos a las rentas más altas del país; que se reconsideren los fondos públicos destinados al rescate de las entidades financieras (6.750 millones); o que se elimine la casilla en la declaración de la renta en la que se beneficia a la iglesia católica (650 millones).

Y bien pensado, la verdad, no me resulta difícil darles la razón. Pero inmediatamente caigo en lo que pasaría si todo eso que proponen se llevara a cabo. ¿Qué ocurriría si de repente se corta el grifo al ejército, a la iglesia y a las entidades financieras? ¿Cómo reaccionarían nuestros “socios” en Irak y Afganistán? ¿Qué clase de cataclismo anunciaría Rouco y sus secuaces en el caso de dejar de financiar a la iglesia y convertirnos, por fin, de una vez por todas, en un verdadero estado láico? ¿Qué dirián en el FMI, el Banco Mundial y en la Unión Europea si el estado español abandonase a su suerte a bancos y entidades financieras en general?

Y por último, ¿cómo reaccionaria el PP?

Lo único cierto es que nos encontramos en una situación tremendamente complicada en la que cualquier decisión es igual de mala que su alternativa. Una situación en la que uno se da cuenta de que hay escenarios en los que es imposible acertar; en los que es necesario sacrificarse y asumir todos los golpes; en los que es fácil percibir que gobernar para todos es imposible…..

Uno no había ni siquiera nacido cuando Módulos publicó esta estupenda canción que, si no me he informado mal (vía La Ventana) fue un auténtico bombazo en 1971, año de su publicación. Los admiradores entusiastas de los primeros discos de El Último de la Fila, como este que suscribe, encontrarán en Pepe Robles al auténtico inspirador de Manolo García en “Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana” o “Enemigos de lo ajeno” . Imprescindible escucharla al menos una vez.

No estoy a favor de prolongar la vida laboral hasta los 67 años. Me cuesta creer que después de más de 200 años de capitalismo, de más de dos siglos en los que los trabajadores han ido conquistando poco a poco algunos derechos, entre ellos la reducción progresiva de la jornada de trabajo o la pensión de jubilación, la solución para la crisis en la que estamos metidos sea trabajar durante la vejez. Pero me niego sobre todo porque la culpa de la crisis no es de esos millones de personas a los que antes llamábamos la “clase trabajadora”. Da la impresión, escuchando las voces insensatas de algunos, de que no ha habido especulación, ni artimañanas financieras, ni gastos éticamente cuestionables, ni burbuja inmobiliaria, ni paraisos fiscales; y que únicamente son los últimos eslabones de la cadena, esos curritos que deberían poder ser despedidos libremente (según la ortodoxia neocon), los responsables de todo ello. Seguramente son las mismas voces que callan ante los pluses, acciones de oro, stock options e incentivos que han engordado las carteras de los que realmente están tras las verdaderas causas de la crisis.

Estados fallidos

Como para casi todo en este mundo, existe también una lista de estados fallidos, elaborada por la Fundación para la Paz y la revista Foreign Policy, que analiza aquellas naciones con estado en las “el gobierno central tiene poco control práctico sobre su territorio“, es decir, aquellas en las que existen elementos que cuestionan la capacidad de control del estado, además de algunos otros factores como las continuadas dificultades económicas, la existencia de fenomenos masivos de emigración o refugiados, el deterioro  de los servicios públicos o el riesgo de intervención de otros estados o de élites alternativas al gobierno.

Pensaba en ello al tener noticia de los devastadores efectos del terremoto en Haití, uno de los estados fijos en esta lista que se publica desde 2005, y en la que aparece habitualmente acompañado de otros países como Somalia, Zimbabwe, Sudán, Chad o la República Democrática del Congo, todos ellos con convulsiones internas permanentes desde su fundación tras la descolonización, acompañados por otros como Iraq o Afganistán, en los que la intervención de Estados Unidos ha provocado la desaparición de cualquier instrumento de control sobre esos territorios.

Pero lo que me parecía más terrible es la conclusión a la que llegaba después de analizar (quizás demasiado frivolamente, puede ser) el futuro de todos esos países que encabezan la lista, y es que no solo son estados fallidos, sino que parecen estar condenados a ser “estados inviables”, es decir, estados en los que nunca, por determinadas razones, van a existir las condiciones necesarias para dar fin a la complicada situación en la que se encuentran.

Una vez más pensaba en Haití para llegar a esa conclusión: un país compuesto por diez millones de habitantes que curiosamente es el segundo más antiguo de toda América, por detrás tan solo de Estados Unidos, pero que a lo largo de sus más de dos siglos de existencia se ha mostrado incapaz de salir adelante, de forma que su población parece predestinada a vivir en la más absoluta miseria o a escapar hacia otros países.

Haití sufrió la ocupación norteamericana desde 1915 a 1934 a consecuencia de su inestabilidad; ha tenido diez cambios de gobierno en los últimos 20 años; ha experimentado dictaduras, golpes de estado, revoluciones y continuas convulsiones durante todo el siglo XX; ocupa el lugar 148, uno de los últimos, en el índice de desarrollo humano que elabora anualmente la ONU; la mayor parte de su población activa se dedica a la agricultura, pero el territorio está prácticamente esquilmado a consecuencia de la deforestación; y por si fuera poco carece de otros recursos naturales y hasta de agua potable suficiente para abastecer con holgura a su población. Para mayor “inri” el 80% de los ciudadanos que han alcanzado un nivel educativo elevado ha emigrado, por lo que existe una auténtica ausencia de profesionales que se puedan encargar de sacar adelante el país.

A todo ello se le unen unas condiciones geográficas imposibles: en el centro de la zona de influencia de los huracanes que año tras año devastan diversas zonas del Atlántico, y justo en el borde superior  de la placa tectónica del Caribe, lo que equivale a estar en permanente riesgo de sufrir un terremoto como el que anteayer sacudió la isla provocando la destrucción de Puerto Príncipe y la muerte de decenas de miles de personas.

Es por ello que resulta complicado pensar que países como Haití, como Somalia o Afganistán, con situaciones políticas muy complejas, pero ubicados además en entornos geográficos realmente difíciles, puedan dejar de encabezar, año tras año, esa lista maldita de estados fallidos.

En plena marejada a consecuencia de la torpeza de la Ministra de Cultura, dispuesta a favorecer las ayudas a toda costa al cine español, pero partidaria de establecer un sistema de censura extrajudicial a las webs que sean señaladas por esa suerte de comisarios de la cultura que pululan por nuestras calles, el Ministerio de Educación, y en concreto, su Secretaria de Estado, Eva Almunia, acaba de firmar un acuerdo de colaboración entre el ministerio y Microsoft por el que la compañía de Redmon va a suministrar licencias de sus productos al competitivo precio de 8 euros anuales.

Nada que decir, excepto que en algunas comunidades autónomas, incluyendo algunas gobernadas por el PSOE, ya se está experimentando con éxito desde hace bastantes años con sistemas operativos y aplicaciones basadas en Linux, con un coste infinitamente inferior, cuando no nulo directamente.

Puede que 8 euros por licencia, comparado con los 120 euros que cuesta un Windows 7 en las tiendas, o los increibles 199 euros de Microsot Office puedan parecer poco dinero, pero si lo multiplicamos por los cientos de miles de ordenadores que supuestamente van a ser empleados en permitir el acceso de todos los escolares a la educación 2.0, la cuentas empiezan a resultar un poco más llamativas. Por no hablar de la cantidad de dinero, horas de mantenimiento y molestias que van a generar todos esos equipos una vez que comiencen a ponerse en marcha con sus flamantes Windows instalados.

Desde hace ya mucho tiempo, el sector de la cultura autodenominada de izquierdas viene ejerciendo un gran influjo en los programas y políticas culturales del PSOE. Este grupo ha ido evolucionando hacia posturas inmovilistas y anquilosadas en lo referente a la gestión de la propiedad intelectual e Internet.

Desgraciadamente, esa involución no ha ido aparejada con una pérdida de peso e influencia entre el sector de dirigentes del PSOE, que inexplicablemente han permitido que la agenda cultural siga siendo dictada por personas que no están dispuestas a aceptar que los años 80 ya quedaron muy atrás, y que hoy en día las manifestaciones y el propio negocio de la cultura han experimentado un cambio irrefrenable que ninguna legislación detendrá.

Por todo ello, y con la esperanza de que de una vez por todas alguien en el PSOE se dé cuenta de que es necesario un giro en este aspecto de la política cultural, un grupo de blogueros, periodistas, y sobre todo, ciudadanos, que además representan a millones de lectores diarios, han elaborado este manifiesto  “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”, al que con gusto me sumo……

1.Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.”

Que yo recuerde, es la primera vez que repito por aquí, pero creo que merece la pena…..

La letra, aquí.

Organizar la agenda

Leo esta mañana en El País la noticia acerca de los dirigentes del PSOE inquietos ante el supuesto desconcierto en el gobierno de Zapatero y no puedo por menos que echarme a temblar.

Si los medios afines al PSOE, esos mismos que son siempre citados por los miembros del PP para demostrar la maldad del reino mediático socialista, andan encargando reportajes y poniendo la grabadora antes las voces anónimas de supuestos dirigentes críticos con la organización, es que algo va muy mal.

Pensaba en ello este fin de semana, cuando veía la forma en la que los mensajes elaborados puntualmente por los responsables de comunicación del PP se convierten en mantras convenientemente recitados por todos los tertulianos esparcidos en radios y televisiones; esas mismas radios y televisiones a las que se acusa de ser enclaves mediáticos del gobierno, pero en las que sin embargo siempre se escucha la voz discordante de la derecha de este país.

Esas mismas voces y esos mismo mantras se escuchan igualmente en las cadenas que se autoproclaman independientes, aquellas  en las que su independencia se limita a no dar voz a los representantes de más 10 millones de españoles que votamos a este gobierno.

Pensaba en eso y en la forma en que el PP organiza la agenda de este país. La agenda de todos los medios de comunicación  y por consiguiente de todos los españoles. Si ahora hay que hablar de la Internacional y de los socialistas con el puño en alto, hablemos de ello; si toca linchar a Leire Pajín, linchemos a Leire Pajín; si toca hablar de que el PSOE ha roto el pacto antitransfuguismo, mintamos sobre Benidorm…

Muchos hablan de la degeneración de la política y para explicarlo cargan sus comentarios sobre el PSOE y el PP haciéndoles responsables a partes iguales, algo que me parece profundamente injusto. Nadie explica que los más interesados en desmotivar a la ciudadanía son los mismos dirigentes del PP que lanzan los mensajes. Ningún medio se dedica a analizar tampoco la forma de hacer oposición de unos y otros. Nadie recuerda la salvaje presión ejercida a comienzos de los 90 para terminar con Felipe González, la forma en que aquel grupo de periodistas renunció a su ética profesional para mentir y terminar a toda costa con el gobierno socialista de entonces. Tampoco hay voces que recuerden que durante los años de José maría Aznar como presidente se suavizó la tensión entre los partidos gracias sobre todo a una forma de oposición mucho más responsable, o que este periodo terminó de forma abrupta precisamente porque el PP, esta vez desde el gobierno, volvió a mentir y a deformar la realidad con el fin de no perder las elecciones.

Nadie parece darse cuenta de que volvemos a estar otra vez igual, con la demagogia y la calumnia por bandera, otra vez organizándonos la agenda…..

Tentado estaba de dedicar el “Por fin es viernes” de la semana a la Internacional, aprovechando esta escena de “Rojos“, la estupenda película de Warren Beatty, después de toda la polémica semanal y de todos los ataques de la carcundia hispana tras el acto de Rodiezmo.

Sin embargo, para no machacar a mis escasísimos suscriptores y lectores he decidido contener mis iniciales intenciones y poner algo mucho más animado…

Badly Drawn Boy compuso la banda sonora de “Un niño grande” en 2002, y entre todos los temas de la película me quedo sin lugar a dudas con “A minor incident“, cuya letra no es otra cosa que la nota de suicidio que uno de los personajes le deja a su hijo.

Cómo ya decía, algo mucho más animado para este fin de semana preotoñal…..

Con el puño levantado

Copiando a César, quien a su vez copia a Pablo Pando………

El Partido Socialista Obrero Español es un partido con 130 años de historia y desde su fundación los militantes socialistas, no todos, y no siempre, hemos venido cantando La Internacional y levantando el puño y lo hacemos en señal de recuerdo por lo que significa la historia del Partido Socialista y de respeto por la memoria de los compañeros y compañeras que ya no están. Por los que tuvieron que exiliarse, los que fueron detenidos, torturados y/o asesinados por los ancestros políticos de quienes ahora nos critican por levantar el puño.

Y levantamos el puño porque mientras siga habiendo marquesitas seguirá habiendo socialistas con el puño en alto.

Postales veraniegas

De vuelta ya de las vacaciones, me quedo con un par de instantes, un par de visitas que he podido hacer durante estos días.

La primera al campo de concentración de Gurs, en Olorón, muy cerca de la frontera con España y destino de miles de republicanos españoles que abandonaron el país al final de la guerra civil. En la actualidad el terreno del campo, de casi 30 hectáreas de superficie, ha sido convertido en un frondoso bosque aunque todavía resulta posible visitar algunas de las antiguas instalaciones, así como un reconstruido barracón que permite a los visitantes rememorar las penosas condiciones en las que vivieron los internados.

El campo de Gurs tuvo una curiosa historia, ya que fue construido en 1939 para albergar a los exiliados, pero inmediatamente, tras el estallido de la II guerra mundial, alojó también a franceses sospechosos de colaborar con  los nazis. Tras la invasión de Francia y la instauración del régimen colaboracionista de Vichy, sus inquilinos volvieron a cambiar radicalmente, de forma que allí se internó a judíos, exiliados que seguían huyendo de España y gitanos. En 1945, antes de ser abandonado albergó brevemente a algunos miles de prisioneros de guerra alemanes tras la firma del armisticio que puso final a la contienda.

Un paseo por sus caminos, todavía delimitados entre las hileras de árboles, permite reconstruir la dura vida que tenía lugar entre sus alambradas: el frío, el calor, la humedad, la ausencia de higiene y de comida en condiciones debieron ser compañeros habituales en el campo, por cuyas instalaciones pasaron buena parte de los españoles que habían combatido al fascismo tan solo unos kilómetros más al sur. Esos mismos  españoles que fueron recibidos en Francia con tan deplorables condiciones, no dudaron ni un ápice, sin embargo, a la hora de empuñar de nuevos sus armas contra el fascismo, esta vez combatiendo a las tropas alemanas en la Resistencia, o integrándose en el recién reconstruido ejército francés que trataba de liberar su propia patria.

Pensaba en el mérito de todas esas personas, el tremendo valor que demostraron y el increible compromiso que asumieron con sus creencias y valores mientras paseaba por las salas del Museo Dalí de Figueras, repleto de turistas en agosto, y que a mi, personalmente, tan solo me pareció un monumento al ego onanista del que dicen gran artista.

Salvador Dalí, que se formó intelectualmente junto a Buñuel y Lorca en la Institución Libre de Enseñanza, abandonó inmediatamente cualquier compromiso ideológico para refugiarse en la seguridad de su locura surrealista, que le servía lo mismo para no sentirse obligado a condenar el fascismo alemán, como para abandonarse a la comodidad brindada por la España franquista, o proclamarse durante los comienzos de la Transición como el primero de los monárquicos.

Sin pasar por alto la genialidad de su pintura, el resto de su obra, especialmente algunas de las instalaciones que pueden contemplarse en el museo, no son a mi juicio sino meros reclamos elaborados por la mente de un artista que pensaba tanto en la forma de pasar a la historia como el más surrealista de los surrealistas, como en engrosar sus beneficios a toda costa, prescindiendo de cualquier otro compromiso que escapase al que se tributó a sí mismo durante toda su existencia.

Casi dos meses sin postear en el blog, supongo que debido a las pocas ganas que le quedan a uno de comentar la actualidad, que últimamente se antoja tan repetitiva como aquel “buenos días excursionistas” que azotaba mañana tras mañana a Bill Murray en Atrapado en el tiempo.

Todo tan repetitivo como los mensajes de condolencia y condena que volvemos a escuchar hoy, tras el también habitual atentado veraniego de ETA que se ha llevado por delante la vida de dos jóvenes. Los mismos comunicados llenos de expresiones grandilocuentes que, de tanto oirlas, han dejado de tener ese sentido grave y contundente que los portavoces de los partidos intentan transmitir. Al menos para mi, frases como “fortaleza de la democracia”, “unión de los partidos”, “combatir con todas las fuerzas del estado de derecho”, “marchar juntos contra la barbarie”, me suenan ya a huecas y vacías de contenido.

A veces pienso que no merece la pena que se le siga dando tanta cobertura a los asesinos, que se les siga dando tanta importancia; al fin y al cabo no son más que eso, un puñado de asesinos que perdieron hace ya muchos años la aureola de defensa de la libertad con la que durante tanto tiempo engañaron a sus “compatriotas”.

Hoy lo único que cabe hacer es lamentarse por los asesinados y sus familias, que son los únicos perjudicados de verdad, de toda esta mentira que rodea, como siempre, año tras año, a ETA y sus tristes seguidores…..

Octubre de 2001. Stade de France, en el barrio parisino de  Saint Denis. Se enfrentan en un partido amistoso las selecciones de Francia y Argelia. Casi 80.000 franceses abarrotan las gradas mientras ambos equipos se alinean para escuchar los himnos nacionales. Cuando comienzan los primeros compases de la Marsellesa, la mayor parte del público comienza a silbar hasta el punto de no dejar escuchar la música.

Octubre de 2005. También en el barrio de Saint Denis. Cientos de jóvenes salen a la calle para protestar por la muerte de dos jóvenes adolecentes que trataban de esconderse de la policía. Las protestas terminan convirtiéndose en disturbios que duran días y que llegan a poner en jaque al Ministerio del Interior dirigido por aquel entonces por Nicolas Sarkozy.

Todo esto me viene a la cabeza reflexionando sobre una película que he visto recientemente, Days of Glory, en la que se aborda de forma monográfica el desconocido tema de la participación de los soldados de las colonias africanas durante la II Guerra Mundial.

La película del director argelino Rachid Bouchareb, además de ser una más que destacable recreación bélica, se centra en la participación de soldados argelinos y marroquíes en el ejército francés a lo largo de las campañas de Africa, Italia y Centroeuropa, describiendo (a veces de forma edulcorada, hay que reconocerlo) las penalidades y los sentimientos de estos soldados que luchan hasta la muerte por Francia, su “mère patrie“.

Los soldados de las colonias (cuya existencia ya conocieron de forma tristemente evidente los republicanos españoles que huyeron a Francia en 1939 y que fueron internados en campos de concentración custiodados por soldados senegaleses) combatieron por Francia pensando que de esta forma estaban luchando por su propio país, aunque nunca antes hubieran pisado suelo europeo, y arriesgaron sus vidas de la misma forma que sus compañeros en los diferentes ejércitos que combatieron contra el Eje, aunque a cambio no recibieran, ni mucho menos, el mismo trato por parte de sus mandos en el ejército aliado. Encabezaron en no pocas ocasiones misiones suicidas, asaltos a posiciones imposibles, y estuvieron permanentemente en primera línea, sin que a cambio fueran equipados con el mismo armamento o la misma impedimenta que sus compatriotas del continente. El trato dispensado hacia ellos era racista y abundaban los prejuicios, hasta el punto de que rebasar determinados escalafones en el ejército era poco menos que imposible para ellos.

La situación no mejoró después de la guerra, y una vez que Argelia, Marruecos o Túnez obtuvieron su independencia, los antiguos combatientes perdieron sus pensiones del estado francés, que alegó que ya no eran ciudadanos del país.

La posterior política de integración francesa fue casi inexistente, de forma que las sucesivas generaciones de hijos de aquellos emigrados han ido creciendo en los suburbios de las grandes ciudades, las banlieu, en las que ha ido germinando primero, y madurando después, un sentimiento contra su país de acogida que se ha convertido en rechazo, hasta el punto de sentirse más identificados con las naciones de origen de sus padres que con la suya propia.

El estado francés permitió la creación de guetos dentro de sus propias ciudades, incapaz de prever los problemas que conllevaría el que una parte importante de la sociedad francesa viviese casi al margen de sus conciudadanos, y con unas condiciones  sociales, económicas y políticas muy por debajo de la media.

Pese a los sucesivos anuncios por parte de los diferentes ministros y presidentes franceses respecto a la intención de mejorar la situación y las condiciones sociales de los inmigrantes e hijos de inmigrantes en Francia, lo cierto es que hasta ahora poco o nada se ha hecho, como se pudo ver durante la nueva ola de disturbios de 2007. Curiosamente, una sentencia de los tribunales franceses obligaba en 2002 a que el Estado francés indemnizara a sus antiguos combatientes, independientemente de su nacionalidad. Sin embargo, a día de hoy todas esas personas siguen sin recibir el pago a su sacrificio en el suelo europeo.

Ayer se celebró el segundo de los debates que los dos candidatos de los principales partidos se comprometieron a llevar a cabo al comienzo de esta campaña electoral, y como ya me ocurrió hace una semana, no solo no lo vi, sino que ni siquiera tenía noticia de que se fuera a celebrar.

Esta mañana, mientras escuchaba sorprendido las reacciones ante el enfrentamiento entre Mayor Oreja y López Aguilar, pensaba acerca de la indiferencia con la que los europeos nos enfrentamos a estas elecciones. Si yo, me decía, que suelo seguir la política con bastante pasión, soy incapaz de ver un debate, leer las noticias de la campaña en los periódicos o incluso ir a un mitín, ¿qué ocurrirá con la mayor parte de los ciudadanos, para los que la actualidad política es poco más que la aburrida sección de los telediarios que precede a la información deportiva?

Y lo cierto es que no solo es culpa nuestra (aunque también). Intento recordar ahora mismo alguna propuesta, algo del programa electoral del PP o del PSOE para estas elecciones, y lo cierto es que soy incapaz. De lo único que estamos oyendo hablar estos días es del avión del Presidente, de la nueva legislación sobre el aborto, y del filofranquismo del candidato del Partido Popular. Muy poquito, por no decir nada, de la idea que ambos partidos tienen sobre Europa, sobre integración, sobre cultura, sobre inmigración, sobre tantas otras cosas que, desgracidamente, a muy pocos importa.

Por eso es por lo que los expertos auguran que como mucho un 45% de los posibles votantes ejercerá su derecho el próximo domingo. Un ocasión más en la que, como dice acertadamente Miguel Ángel Aguilar, echar Europa por la borda…..

Siguiendo con la nostálgica recuperación de los años 80 de la semana pasada…

Página siguiente »